FACTORES SOCIALES Y POLÍTICOS

En la historia de los últimos ciento cincuenta años la Argentina pasó desde su nacimiento como nación, a su apogeo, confundiéndose con los países más avanzados de la tierra, para entrar luego en declinación hacia el fondo de un abismo.

¿Estará la Argentina cerca del final de su caída para encarar un nuevo ciclo de apogeo?¿O no habrá tope en el descenso y sólo resta el descarrilamiento  y ,por ende, su desaparición del mundo de las naciones significativas? Enigma muy intrincado y confuso, no sólo para entrever su futuro, sino para descifrar su pasado.

La decadencia no es una contingencia; la crisis sí lo es. La decadencia es un estado permanente.

El estado normal de las sociedades modernas, a partir de la revolución industrial, ha sido el crecimiento, que en su plenitud se conoce como desarrollo. Este fenómeno ha sido objeto de todo tipo de teorías económicas, sociológicas y políticas.

Pero la decadencia es un estado anormal, excepcional, razón por la que no ha recibido la misma atención académica o tratamiento teórico que el estado normal. La decadencia suele no percibirse por los ciudadanos sino como crisis, por lo que resulta muy difícil encarar su solución.

La dinámica de este proceso de decadencia ya lleva 70 años. Una verdadera patología sin un diagnóstico compartido y como tal, de pronóstico incierto.

Pueden identificarse las causas de la decadencia, que desde ya son múltiples. Pero una vez instalada, es decir cuando adquiere condición de estado, las causas difícilmente pueden ser identificadas desde dentro mismo de la sociedad decadente.

En la Argentina se constata, sin necesidad de referirnos a estudios concretos, no porque no los haya, sino porque surge de la simple observación:

1. Decrecimiento económico relativo en el período de los últimos 65 años en el entorno regional o de conjuntos más amplios de países comparables.

2. Desmejoramiento, en el largo plazo, de indicadores sociales tales como educación, salud, vivienda, considerados como indicadores de tendencia pesada, es decir de lenta reversión, además del deterioro de los equipamientos que prestan esos servicios.

3. Crecimiento de villas de emergencia y tendencia de incremento de la pobreza en el largo plazo, contrariando la tendencia que se registra en el conjunto de América Latina.

4. Inexistencia de planes de largo plazo en infraestructura física y de políticas de Estado que les den continuidad.

5. Desmejoramiento progresivo de la oferta de servicios públicos en sectores base de la economía por deterioro de todas las infraestructuras económicas básicas: ferrocarriles, carreteras, equipamiento eléctrico en centrales, redes de distribución y transmisión, agotamiento de reservas hidrocarburíferas y pérdida del autoabastecimiento de petróleo y gas.

6. Permanente recambio en los cuadros administrativos y técnicos de la administración pública, disolviendo y degradando la capacidad de una necesaria burocracia estatal estable e idónea, que acumula conocimiento a través del aprendizaje.

7. Avasallamiento institucional cada vez que un nuevo turno de gobierno asume la administración, como si se tratara de un nuevo fundador de la Nación Argentina, denostando todo lo realizado por el turno anterior y destruyendo toda continuidad. La institucionalidad también es un capital que se va construyendo y mejorando con experiencia acumulada en un proceso de aprendizaje de las instituciones.

8. Fuga de capitales a lo largo del período de 60 años en forma permanente, impulsada por crisis terminales aproximadamente cada diez años con mega-devaluaciones que significaron pérdidas patrimoniales gigantescas del trabajo acumulado de los argentinos.

9. Fuga de cerebros de los centros de investigación públicos y privados y de las empresas.

10. Stock de ahorro en el exterior de ciudadanos o empresas nacionales superior a la deuda externa y algunos años en el orden de magnitud de nuestro PBI. Ha sido la actitud de una sociedad que debió defenderse de su enemigo más peligroso: el Estado Nacional, como lo había advertido Juan Bautista Alberdi hace 160 años.

11. Dilución y progresiva desaparición de grandes empresas nacionales privadas representativas de una cultura empresaria nacional.

Los tres primeros aspectos son representativos de un deterioro relativo del estándar de vida de la población, los siguientes de una claudicación de las obligaciones del Estado y las últimas,de la pérdida del factor más dinámico del crecimiento: el interés de los ahorristas, inversores privados y empresarios en su propio país.

Este último es el síntoma más claro de decadencia de esta nación. No escapa a ningún observador sagaz que de la sola enumeración de esos factores surge la idea de un marcado retroceso, el riesgo de no retorno y que un cambio consistente en una simple corrección de variables económicas, sin un dramático cambio del contexto institucional, normativo y de valores sociales para restituir el andamiaje de la confianza en la nación, no es suficiente para revertir esta tendencia.

La crisis de identidad

“Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga.”(Denis Diderot (1713-1784) Escritor francés)

Termina la Guerra Fría y Lester Thurow dice ‘Vienen las guerras económicas’,

Se pregunta: “Quién dominará el siglo XXI”?. Considera que en la carrera económica de este mundo multipolar (en este campo), alguna de las grandes potencias tal vez se adelante a las restantes. Quien lo logre, tiene probabilidades de permanecer en la vanguardia y ese país o esa región del globo, se adueñará del siglo XXI. Afirma que: “Es probable que el siglo XXI se caracterice por la existencia de un líder económico definido, pero no por la existencia de un país que se imponga a todo el resto del mundo”.

Lester Thurow

Thurow describe una guerra económica entre los actores mundiales sobrevivientes del período de la Guerra Fría y expone cómo los Estados Unidos pueden emerger como vencedores. Ahora, con el fin del comunismo, y con las mayores potencias mundiales siguiendo el mismo sistema económico,analiza en qué ha devenido el capitalismo y hacia adónde va.

Habla de fuerzas subyacentes que se están moviendo para producir el gran cambio. Estas son cinco: el fin del comunismo y sus consecuencias, como una inmensa oferta de mano de obra barata y capacitada proveniente del Segundo Mundo; las nuevas tecnologías que prefiguran una actividad económica basada en la capacidad intelectual y no en ventajas comparativas; el crecimiento de población en las naciones pobres y los desplazamientos masivos; el avance hacia una economía global y, finalmente, la ausencia de liderazgo en un mundo ahora multipolar.

Francis Fukuyama dice ‘Explotó la paz ,todos van a ser liberales y democráticos”.

El siglo XX presenció como el mundo desarrollado descendía hasta un paroxismo de violencia ideológica cuando el liberalismo batallaba,primero, con los remanentes del absolutismo, luego, con el bolchevismo y fascismo, y, finalmente, con un marxismo actualizado que amezanaba conducir al apocalipsis definitivo de la guerra nuclear.

Francis Fukuyama

El triunfo de Occidente, de la “idea” occidental es evidente por el total agotamiento de sistemáticas alternativas viables al liberalismo occidental.

Se constituye así en el llamado pensamiento único: las ideologías ya no son necesarias y han sido sustituidas por la economía. Estados Unidos es, por así decirlo, la única realización posible del sueño marxista de una sociedad sin clases. En palabras de Fukuyama: “El fin de la historia significaría el fin de las guerras y las revoluciones sangrientas, los hombres satisfacen sus necesidades a través de la actividad económica sin tener que arriesgar sus vidas en ese tipo de batallas”

Su definición de democracia liberal se sustenta en al menos tres puntos:

-Disponer de una economía de libre mercado
-Poseer un gobierno representativo
-Mantener los derechos jurídicos.
Según sus propias palabras “como idea, la democracia liberal es el único sistema político con algún tipo de dinamismo”.

Sugiere una relación entre el desarrollo económico surgido al calor de los sistemas industriales de los Estados Unidos, Europa Occidental o Japón y la capacidad de sostener unos sistemas representativos similares con unas democracias estables.

Samuel Huntington el director del Instituto de Estudios Estratégicos de Harvard, dice,  “La próxima guerra es una confrontación de civilizaciones”.

Samuel Huntington

Comete involuntariamente un error porque dice el “choque de las civilizaciones ” y en rigor  lo que chocaba y lo que venía a chocar y está chocando son las culturas y no las civilizaciones, las civilizaciones son comunes porque al abrirse las fronteras hay una transferencia tecnológica total.

Es el gran milagro que han hecho los chinos después de la experiencia de la caída del imperio ruso.Si asimilamos todo esto la oportunidad Argentina a partir del  2015  va a ser fantástica pero tiene que llegar esta información al ciudadano que es quien con su voto va a permitir no volver a equivocarnos no tropezar en la misma piedra y hacer perdurar un modelo que revierta la decadencia.

Si nos situamos ahora en la perspectiva dinámica de la realidad internacional a escala mundial, el centro de atención recaerá, de una parte, en las relaciones a través de las cuales las diversas culturas van depurando un fondo cultural común a todas ellas, que se sumará al heredado de períodos históricos precedentes para engrosar la base civilizatoria de la Humanidad, y de otra, por las relaciones que acentúan sus diferencias y antagonismos, dificultando así el progreso de la civilización universal.

Si la dinámica de la transculturación nos habla del primero de ambos procesos, el choque de culturas nos da cuenta del segundo. Ambos procesos se producen constante y simultáneamente en el seno de la sociedad internacional y sólo a través de un cabal conocimiento de ambos podemos llegar a reconstruir la mutación civilizatoria del mundo en toda su complejidad.

En rigor Arnold Toynbee había equiparado, homologado el termino civilización con el termino cultura luego, Huntington escribe ‘Lo que importa es la cultura’, la cultura da forma a la civilización desde el progreso.

Arnold Toynbee

La principal fuente de conflicto en el mundo no será fundamentalmente social ni económica. El carácter de las grandes divisiones de la humanidad, como así la fuente dominante del conflicto es y continuará siendo cultural.

El propio Huntington, en lo que denominaríamos en un trabajo científico el ‘estado de la cuestión’, nos presenta cuáles son a su juicio los paradigmas alternativos que compiten con el paradigma civilizatorio:

a) El paradigma global: postula un solo mundo en armonía y democracia, surgido del final de la Guerra Fría e impulsado por la imparable globalización, que constituye el punto final de la evolución ideológica del género humano y la universalización de la democracia liberal como forma de gobierno.

b) El paradigma dual: contempla un nuevo mundo bipolar, basado no en criterios ideológicos, sino en niveles tecnológicos (países modernos y atrasados), económicos (Norte-Sur), de desarrollo (desarrollados y subdesarrollados), de riqueza (ricos y pobres), de poder (centro-periferia), o en diferencias culturales (Occidente y Oriente).

Las naciones-Estado seguirán siendo los agentes más poderosos en los asuntos mundiales. Pero en los principales conflictos políticos internacionales se enfrentarán naciones con entidades culturales paraestatales distintas. El choque de culturas dominará el escenario de la política mundial. No el choque de civilizaciones.

Durante la Guerra Fría el planeta se dividió en lo que se conoció como primero, segundo y tercer mundo. Esa división ya no resulta pertinente y adquiere categoría de obsoleta. Hoy es mucho más lógico agrupar a los países en función de su cultura e idiosincracia que hacerlo según sus sistemas políticos y económicos, o por su grado de desarrollo, sencillamente porque lo primero va a definir lo segundo.

Existen entidades culturales individuales, de allí que sea extremadamente erróneo hablar de choque de civilizaciones. No existe tal diferencia entre las civilizaciones. Hay una sola civilización y es la civilización humana que puede adoptar distintas etapas.

Las culturas se diferencian entre sí por su historia, su idioma, su tradición y, lo más importante, por su religión. Personas pertenecientes a distintas culturas consideran de distinta forma las relaciones entre Dios y el hombre, grupo e individuo, ciudadano y Estado, padres e hijos, esposo y esposa. Del mismo modo, tienen criterios diferentes sobre la importancia relativa a los derechos y las responsabilidades, a la libertad y a la autoridad e incluso a la igualdad y la jerarquía.

La situación global

El famoso economista y premio Nóbel Paul Samuelson afirmaba en 1980 que los países podían ser clasificados en cuatro grupos: los países desarrollados, los países en desarrollo, Japón y Argentina.

Paul Samuelson

Estos dos últimos eran casos especiales, según Samuelson: Japón porque es un país casi sin recursos naturales y sin embargo supo crecer milagrosamente en la posguerra hasta igualar en el año 2010, al país más rico de la tierra, los Estados Unidos. Y la Argentina, país que habiendo alcanzado un extraordinario desarrollo desde fines del siglo XIX hacia 1945, luego, por razones que nadie entiende, devino en subdesarrollado.

En efecto, hoy las cifras disponibles sobre el PBI per cápita de todos los países del orbe indican que descendimos del puesto número cinco que ostentábamos en 1945 en el ranking del PBI per cápita de las naciones, al actual número 57, según el Banco Mundial. Así, y a título de ejemplo, en 1950 nos superó Alemania occidental, en 1951 Francia, en 1960 Italia, en 1970 España, en 1980 Japón, en 1990 Corea del Sur y en el 2000 Chile.

¿Cuales son las causas de nuestro atraso? ¿Qué debemos hacer para recuperar posiciones y ser ricos nuevamente?

Los procesos de modernización económica y cambio social tienen en todo el mundo el efecto de separar a la gente de sus identidades originales, lo que debilita al mismo tiempo a la nación-Estado como fuente de la identidad, pero nunca la desintegra.

Si esto fuese comprendido, nosotros entenderíamos cual es la raíz de nuestra crisis, que es cultural y política, pero no económica. La consecuencia es socio-económica, la pobreza, la indigencia, el atraso todo esto consecuencia de haber atacado la identidad Argentina, que es su cultura hispano criolla católica, esas son los tres elementos que confrontan un ser frente al otro, la capacidad de ser distinto .

En la Argentina muchos analizan la crisis desde el punto de vista económico financiero y no se dan cuenta que esa es la consecuencia de una crisis causal  cultural y política que tiene una consecuencia. Pero no es la consecuencia lo que hay que analizar, lo que hay que analizar es la causa para poder atacar a la causa y no al efecto.

 

La crisis política-institucional argentina es centenaria y de arrastre. Nuestro país carece -históricamente- de una proyección política y de una consecuente visión estratégica amplia y actualizada. Somatiza, al ingresar al siglo XXI, las consecuencias de sus guerras recientes no digeridas y menos aún, asimiladas.

Estas guerras -como subsidiarias de la guerra mundial que conocemos como “Fría”- no produjeron una reacción positiva de nuestra dirigencia, en sus posguerras. En vez de cargar en la mochila esas experiencias, se las ignoró. Ello se comprueba, por ejemplo, a través de las graves carencias en la legislación de seguridad y defensa nacional -1988 y 1991- única el mundo que las divide en “interna” y “externa”-. Ambas leyes impiden prever y contener el tipo de agresiones que emergieron en los primeros años de este siglo.

Sobrevivimos hoy, con ansiedad y angustia social, en absoluta inseguridad e indefensión “legal”, sin planeamiento estratégico alguno. Su consecuencia es la incertidumbre, la imprevisión, la improvisación reactiva y sus consecuencias: el progresivo y grave deterioro de la situación nacional -en todos los frentes-, el desconocimiento de la ciudadanía de la verdad y la irresponsabilidad inconsciente de la conducción. Hay anomia y ansiedad social.

Estos acontecimientos internos, se desarrollan encuadrados por una nueva guerra mundial, a la que hemos ingresado indirectamente, con irresponsabilidad e inconsciencia, a través de los compromisos dudosos asumidos con Venezuela.

Esta “Guerra Mundial Contraterrorista Global” -en su decimoquinto año de desarrollo- es muy diferente a todas las anteriores, siendo la segunda que ocurre en ambiente QBN (Químico-Biológico-Nuclear).

Es Occidente quien está involucrado en la guerra mundial en curso y no solo la “alianza ad-hoc” que lidera EEUU, desde Marruecos a Afganistán.

En nuestra región no hemos entendido al salto “cualitativo” de este momento histórico, el de la “globalización planetaria” que nos toca vivir, en la que los riesgos estratégicos internacionalizados han dejado de ser propios y exclusivos, para ser comunes y compartidos. “Todos somos vecinos” y el proceso histórico se ha acelerado. El ritmo ha dejado “fuera de juego” a quienes viven en el pasado.

La visión de nuestros dirigentes -en la mayoría de los países de la región- no conceptualiza a los nuevos riesgos y amenazas estratégicos, extraviados en el posmodernismo o progresismo de izquierda, ideologizado, que nos lleva -en Iberoamérica- hacia “tiranías posmodernas”, por vías constitucionales o de hecho.

El “bolivarismo” ó “socialismo siglo XXI” representa el pensamiento único que intenta llegar al partido único y a las FFAA internacionales del partido único. Todo ello impulsado estratégicamente desde el Partido Comunista Cubano, financiado con el petróleo y gas venezolano, boliviano y ecuatoriano, en simbiosis con el narcoterrorismo.

El narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo internacional, son hechos de orden estratégico, que tienen como blanco al Estado y a la sociedad, atacando a su cohesión. No son un problema de seguridad pública, en el sentido policial del término. No se trata de una actividad delictiva común, si bien esa es su apariencia y modo operativo. Por su envergadura, su carácter transnacional, su poder de penetración en las estructuras estatales y la actividad económica privada, es un hecho / amenaza estratégica que se dirige directamente a destruir al Estado y a la sociedad en su conjunto.

Nuestras dirigencias no son conscientes de esta realidad. Desde la época de la Guerra Fría, mantienen la falsa percepción de que el orden está garantizado y desde la caída del comunismo, de que no existe un enemigo importante.

Y lo verdaderamente dramático del caso Argentino, es que esa ilusión está plasmada en nuestra legislación de Defensa. La normativa vigente de la Ley de Defensa y Seguridad es totalmente ineficaz, inadecuada y al mismo tiempo contraria a la realidad internacional y a los nuevos conceptos y conflictos en presencia. Nuestros dirigentes han seguido la política del avestruz. Si no partimos de la estructura conceptual de los hechos, amenazas y riesgos de carácter estratégico para comenzar a conjurarlos, la guerra será una dramática realidad.

Nuestros Sistemas de Defensa están orientados para una guerra equivocada, fuera de nuestro tiempo y espacio.

Nuestro “Sistema de Defensa”, estructurado a través de la Ley de Defensa y de Seguridad Interior, contradice abiertamente la naturaleza del conflicto que produce la aparición del macro-terrorismo.

Impide la previsión por prejuicios ideológicos y anula las funciones esenciales del factor militar, proyectándolo fuera de los límites geográficos del Estado. Expresa claramente lo que Gaston Bouthuol denomina “ilusionismo jurídico”.

Crea el espejismo y la esperanza de controlar el conflicto mediante la norma jurídica. No se trata de negar el papel de freno o límite que impone el Derecho Internacional en el desarrollo de la guerra, sino que resulta ilusorio pensar que, mediante normas jurídicas la sociedad pueda hacer frente y eliminar un fenómeno  calificado de “patológico”.

Esta nueva situación estratégica, hace replantear los tradicionales riesgos estratégicos. El terrorismo, el crimen organizado, el narcoterrorismo, la inmigración clandestina y los delitos asociados a las nuevas tecnologías, no son fenómenos que tiendan a darse aisladamente, sino que su mayor peligrosidad reside en su simultaneidad.

Por ejemplo: las redes narcoterroristas colombianas utilizan los droga como fuente de financiación de sus actividades, pueden valerse de las redes de inmigración ilegal para introducir sus comandos o elementos de apoyo, hacen un uso cada vez más intensivo de las nuevas tecnologías para planificar y ejecutar sus atentados, agreden a la sociedad, a las Instituciones y al Estado en su conjunto.

Toda esa amalgama de hechos es la que permite conceptuar a dichas acciones como estratégicas y no meros hechos de carácter policial, o de seguridad pública, como lo establece la normativa jurídica argentina.

Los instrumentos para hacer frente al terrorismo-global deberán orientarse a la prevención a través del conocimiento y el planeamiento: sistemas actualizados de inteligencia estratégica y adecuados, modernos y ágiles Sistemas de Defensa Combinados y Conjuntos.

En segundo lugar, la actitud estratégica girará, tarde o temprano, a la ofensiva. No puede cederse la iniciativa a un enemigo “sin códigos”. De la opción estratégica adoptada en los ’60, “Contención-Disuasión”, se pasará necesariamente a la “Ofensiva-Preventiva”. Las fuerzas armadas, instrumentos de una estrategia militar normalmente secundaria en éste tipo de guerra, deberán contar con la capacidad de perseguir y golpear al terrorismo, sea cual fuere el lugar en que se refugie, con agilidad, precisión y letalidad.

El Estado Argentino, a partir del proceso progresivo de licuación de sus instituciones y de la grave carencia de una visión estratégica amplia y actualizada en sus dirigencias, permaneció anclado en el pasado, ajeno a su circunstancia internacional, somatizando las consecuencias de sus guerras, sobreviviendo en inseguridad e indefensión, sin planeamiento estratégico y con un alto grado de corrupción estructural. El rumbo tomado, desde 1983 hasta 2015, aproximó a la Argentina, sin prisa y sin pausa, a la figura de “Estado Fallido”, santuario del crimen organizado internacional.

Nuestros enemigos de hoy, a diferencia de los ideologizados de ayer, no buscan el poder en el Estado, sino eliminar sus instituciones y reemplazarlas por burocracias corruptas.

Como hemos señalado en reiteradas oportunidades, el riesgo estratégico más importante en Iberoamérica, es la sobrevivencia del Estado Institucional a manos del crimen organizado, cuyo nombre en la región es narco terrorismo.

El riesgo estratégico central, derivado de la actual guerra mundial, no es la toma del poder político en el Estado, sino que el objetivo de estos carteles es enquistarse en el Estado, logrando burocratizarlo y corromperlo. Ocuparlo. La consecuencia directa de esta operación es el logro de “zonas desgobernadas”, santuarios ideales para su asentamiento.

Para superar las causas de la más que centenaria decadencia argentina es necesario atacar el origen del problema y no sus consecuencias.

Solo así podremos superar definitivamente al caos anárquico producido por una dirigencia extraviada. Para ello es imperioso recuperar y fortalecer la “cultura original” –probada en la Guerra de la Independencia- como cimiento y sostén de nuestro futuro. Además deberemos poseer una amplia visión de los acontecimientos internacionales, asimilar a la presente civilización y relacionarla con nuestra cultura. No oponerlos, sino relacionarlos. Nuestras dirigencias deben reemplazar la mera ideología por una Gran Política. Los objetivos políticos traerán la unidad social y la armonía interna, para alcanzar la pacificación y el desarrollo.

Se ha llevado un proceso de destrucción de nuestra identidad que es imprescindible recomponer.

Nuestra identidad que está en nuestra bandera con los colores de la libertad y el Sol del Inca que indica nuestro anclaje en Iberoamérica.

La identidad es una cultura ,son valores, principios y creencias, que están sostenidos por una religión, en la religión están los dogmas, en la cultura los valores, en la política la ética y en la vida diaria los usos y costumbres.

Si se tiene encadenado todo este proceso el país  funciona como una orquesta donde los bronces, las cuerdas y los timbales entran siempre en oportunidad y a tiempo. Si esto no está acordado resulta que dicen que aceptamos a la religión católica y a la Constitución, pero después votamos todo lo contrario a lo que dice el dogma de esa iglesia, con lo cual nos quedamos con valores relativizados o negados y sin ética en la política. Nos podemos extrañar de que haya corrupción?

En  este plano digamos que se ha ido conduciendo la Argentina en la dirección de unificación hacia un comunismo moderno.

Es un Neo marxismo posterior a la implosión de la Unión Soviética .Si el paradigma implosionó y perdió su prestigio ,hay que recrear otra forma de vender las mismas ideas ,este es el hecho.Y hay quienes han dicho que ellos lo van a hacer mejor en Iberoamérica de lo que hicieron los rusos con la Unión Soviética, es el caso del Foro de San Pablo.

Los chinos dijeron no, vamos a tomar otro camino, el camino chino, y lo están haciendo y miremos la resultante de como les va.

El otro caso ,para salir de lo ideológico, es Japón. Después de las dos bombas nucleares que le destrozan dos ciudades y arrasaron  prácticamente con el Japón vencido en el mar y en tierra ,tienen un general americano muy inteligente que le dice a la conducción japonesa “retengan su cultura pero tomen nuestra civilización. Tomen nuestro sistema político y van a ver que no necesitan ir a la guerra”.

Lo hicieron, y se transformaron en una potencia financiera y tecnológica en un período de 20 años: el milagro japonés.

No ha sido un milagro, ha sido una acción inteligente del General Douglas Mac Arthur y la permanencia del Emperador Hiroíto  quien comandó la guerra y permaneció en el poder manteniendo el respeto del pueblo japonés.

General MacArthur y el Emperador Hiroíto

Todo esto hizo que hoy el yuppie japonés está vestido como occidental mientras hace negocios en el centro de Tokio, entra a su casa , se pone el kimono y respeta a todos sus ancestros y sus tradiciones. Es decir, mantienen su identidad y su cultura.

El problema en Argentina es que si no recuperamos la identidad nunca vamos a brindar confianza,es como cuando se conoce a alguien que no se identifica, que no se sabe que quiere, ni a donde va , entonces se  le va a dar la espalda y tampoco va a asociarse con él en ninguna empresa.

Es lo que pasa con la Argentina. La Argentina se ha transculturizado porque ha habido dirigentes políticos de primera generación sin raíces y con un enorme desconocimiento de la ciencias políticas porque  atacaron a la cultura creyendo que eso era modernizarla.

La cultura no se moderniza, porque si yo modernizo, yo cambio mi cultura cambio mi ser, lo que si se moderniza es la civilización. Hoy estamos en la civilización post industrial, estamos en la etapa de la civilización del conocimiento, cuando la Argentina ha hachado el conocimiento porque hachó la escuela, dejó de educar e instruye con los criterios del siglo pasado.

Entonces no puede entrar a la producción de esta etapa de la civilización, en donde en la fábricas ya no hay hombres ,hay robots trabajando. El hombre está preparando esa fábrica usando el cerebro y no el brazo. Y para todo esto nuestros dirigentes no han estado preparados, no lo han entendido y han golpeado a la identidad, creyendo que eso era modernizar al país.

Como se dijo, la cultura ha tenido como sustento una religión, en la religión está los dogmas, y los dogmas son indestructibles, los dogmas no se discuten, son los mandamientos y preceptos que deben controlarse y vigilarse para mantenerlos de modo que al cambiar los usos y costumbres para adaptarlos a este tiempo y de ninguna manera tocar el ser.

Es la homología entre civilización y cultura. En la cultura ya no están los dogmas, están los valores, los principios, las creencias más flexibles. Y esa cultura cuando pasa a la política, a la vida en sociedad, se organiza en Estado, como órgano jurídico de la vida social y ahí aparece un subproducto de la cultura que es la ética política.

Ahora, si yo golpeo a la cultura quiebro a la ética, entonces ¿Qué tengo? Corrupción. La corrupción es hija de la ausencia de un ser fuerte. San Martin no tenía que ir a buscar a los soldados para ir a la campaña continental, las madres llevaban a sus hijos a los cuarteles, porque había una cultura muy fuerte, eran masivamente analfabetos pero sumamente cultos.

Hoy esta falta de cultura o esta transculturización que hay, no es casual y no es solo producto por los malos sueldos a los profesores.

Todo esto se da en un contexto de la continuación de la guerra que hemos padecido en nuestro país, la guerra subversiva , que ha tenido una base socio-política y cultural. Se ha llegado a un estado de destrucción de las Instituciones políticas y de defensa nacional.

Este fue el  objetivo que tuvo la iniciación de la guerra revolucionaria en 1959 en Cuba y diseminada a toda Latinoamérica.

En los estados federales ,por decreto, se ha determinado que se analice el problema desde el 76 en adelante. Pero el problema no es el 76, el problema empieza en el 59, cuando  ingresó el castro-comunismo a La Habana, y luego se manda la revolución sobre toda la cordillera andina y llega a la Argentina a través de Orán en Salta.

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La Escuela de Frankfurt

El problema de la transculturación, indudablemente, es que la finalidad de la doctrina que está ordenando el concepto revolucionario en este momento tiene la influencia de György Lukács y Jürgen Habermas pertenecientes a la Escuela de Frankfurt ,con la cual la Argentina kirchnerista ha tenido y tiene un acuerdo de pensamiento.

La Escuela de Frankfurt es el principal instrumento de imposición del Nuevo Orden Mundial para dominar, adormecer y manipular mentalmente a los pueblos desde lo educativo, psicológico, cultural y propagandístico. Para comprender a fondo este verdadero laboratorio de ingeniería social primero debemos partir de un concepto clave en el armado de la agenda mundialista, el marxismo cultural.

Pues bien, el marxismo cultural, obra de la Escuela de Frankfurt, es la estrategia para debilitar y de hecho exterminar el cristianismo y la cultura occidental. Una estrategia que ha tenido un éxito arrollador en Occidente.

A principios del siglo XX muchos radicales marxistas y anarquistas vieron con rabia cómo las masas no se levantaban en revolución sangrienta y espontánea por toda Europa.

El italiano comunista Antonio Gramsci decía que los obreros no se levantaban en revolución porque estaban impregnados de la cultura tradicional occidental en todas sus formes y síntomas.

Esto era, según Gramsci, el freno mayor, el impedimento y barrera que no dejaba avanzar la revolución en Occidente.

Antonio Gramsci

Para contrarrestar esto, Gramsci decía que había que extirpar por todos los medios la cultura cristiana occidental en un “combate cultural”, al que él llamaba “camino largo” o “marcha larga”.

Esta “marcha larga” debía dirigirse hacia todas las instituciones: universidades, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, hoy día también televisión, cine, etc…desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura cristiana occidental para que la gente, una vez debilitada en sus convicciones, se adhiera a los ideales marxistas que antes habían rechazado de forma natural.

Así pues nace la teoría (después puesta en práctica con increíble éxito como vemos hoy día en varios países de Iberoamérica) de que hay que destruir todo (y a todos) lo que defienda o promueva el cristianismo, la familia tradicional, el rol natural del hombre y la mujer, el hetero-sexualismo, y en sí todo lo que componga la cultura y realidad occidental cristiana.

Sobre el objetivo de esta Escuela, decía su primer director György Lukács : 

“Vi la destrucción revolucionaria de la sociedad como la única solución para las contradicciones culturales de la época… Tal volteamiento mundial de valores no puede ocurrir sin la aniquilación de los antiguos valores y la creación de otros nuevos por los revolucionarios”.

György Lukács

Otros pensadores marxistas se unieron al esfuerzo con dedicación: Theodor Adorno,Herbert Marcuse, Erich Fromm, Walter Benjamin, Mark Horkheimer, etc.

De inmediato la Escuela tuvo muchísimo éxito y tanto en el mundo académico como en el cultural se empezó a notar la puesta en práctica de la estrategia, algo muy reflejado en la decadencia de a finales de la década de los años 20, los “locos” años 20.

Fue en la década de los 60 cuando una nueva generación de adolescentes y jóvenes que no conocían la Depresión ni la Guerra Mundial tomó de nuevo el proceso revolucionario de la Escuela de Frankfurt.

De ahí que la estrategia de la Escuela de Frankfurt “explotara” con rotundo éxito en los 60 por todo Occidente.

Así, la obra ‘Eros y civilización’ de Herbert Marcuse se convirtió en el máximo fundamento doctrinal del hippismo. También es Marcuse quien reenfoca los esfuerzos del marxismo cultural poniendo como máximo objetivo el ganarse y adoctrinar (lavar el cerebro) a los universitarios de clase media y alta.

Herbert Marcuse

Por su parte Max Horkheimer afirma, en su ‘Teoría Critica’, que la manera de destruir la civilización occidental era el ataque sistemático a todos sus valores asociados.

Max Horkheimer

Así, por ejemplo, defendía la destrucción del matrimonio y la familia con hijos llegando a decir que el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto.

De la misma manera Erich Fromm decía que la masculinidad y la feminidad no eran reflejo de diferencias biológicas, sino que era imposición debida a la “opresión” que los heterosexuales ejercían en la sociedad.

Erich Fromm

Así, a la teoría y estrategia de la Escuela de Frankfurt, una vez puesta en práctica, esto es una vez que salió del salón de clase y empezó verdaderamente a destruir la cultura cristiana occidental, se le llamó marxismo cultural.

En su ensayo ‘Tolerancia Represiva’, Marcuse da nacimiento indirecto a lo que se convertiría después en el concepto de nuestros días de lo ‘políticamente correcto’, o sea la dictadura del pensamiento que condena con el martillo del rechazo, la vergüenza e incluso la multa o la cárcel a todo aquel que se atreve a cuestionar los nuevos ‘dogmas’ impuestos a golpes y lavado de cerebro por el marxismo cultural.

De ahí que entendemos que el propósito del marxismo cultural era destruir todo lo que hasta entonces había sido la civilización occidental: la cultura, la Ley Natural, el rol masculino en la sociedad, el rol femenino en la sociedad, la creencia en Dios, todo lo pro europeo, todo lo pro cristiano, la historia basada en la superioridad de una civilización e historia fundamentada en la verdadera religión cristiana.

La Escuela de Frankfurt, para afianzar el marxismo cultural diseñado por Antonio Gramsci, es decir la Revolución Cultural, dio “recomendaciones para la transformación y disolución de la Europa cristiana”, entre otras cosas, propuso  pautas a través de un  Decálogo que tiene mucha relación con aquél escrito por LENIN, en 1913:

1) Corrompa a la juventud y exacerbe la libertad sexual,

2) Infiltre y después controle todos los medios de comunicación masivos,

3)Divida a la población en grupos antagónicos, incitando a la discusión sobre asuntos sociales,

4) Destruya la confianza del Pueblo en sus líderes,

5) Hable siempre sobre la Democracia,  pero si llega la oportunidad, asuma el Poder sin escrúpulos.

6) Colabore con el vaciamiento de los dineros públicos, y provoque la inflación;

7) Promueva huelgas, aunque sean innecesarias e ilegales;

8) Promueva disturbios y contribuya para que no sean reprimidos;

9) Ayude a destruir los valores morales y la creencia en las promesas de los políticos y gobernantes;

10) Registre a quienes tiene armas de fuego, para su posterior confiscación a fin de impedir cualquier resistencia.

La República Argentina, a través de la Secretaría de Cultura de la Nación, de la Biblioteca Nacional y del Sindicato unificado de Docentes de Córdoba, firmó un Convenio, pasado el mediodía del cinco de octubre del año 2010 en el Hotel Frankfurter Hoff, el más elegante de Frankfurt, con esta Escuela o Instituto de Investigaciones Sociales.

Estuvo acompañada,la Presidente Cristina F. de Kirchner, en esa oportunidad por Mempo Giardinelli, periodista de cuño marxista-leninista, periodista de Página 12, por Ricardo Forster de Carta Abierta,  Secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional ,también izquierdista, y Horacio González Director de la Biblioteca Nacional.

Mempo Giardinelli
Ricardo Forster

Según cuenta Mempo Giardinelli, cuando ingresó la Presidente Kirchner, dijo, “qué linda gente que hay aquí”.

Luego les habló a los intelectuales allí reunidos con gran solvencia sobre el conocimiento de lo que era el marxismo. Su oratoria, dijo, Giardinelli, duró media hora.

La situación regional

Después de la guerra fría ,que fue una guerra fácil de entender, estaban los buenos y los malos, los hombres que querían la libertad y los hombres que querían el totalitarismo de estado, con una revolución proletaria que fracasó en todos los lugares del mundo en donde se inició y nunca terminó porque el propio pueblo ruso implosionó a la Unión Soviética y el paradigma se cayó.

Sin embargo  en Iberoamérica hay hombres, hay dirigentes, que viven en el pasado, que viven metidos en la guerra fría y dicen que van a encontrar el camino en Iberoamérica para poder realizar lo que fracasó en el estalinismo.

Eso es lo que se llama el Socialismo siglo 21.

Un histórico y fuerte abrazo entre Hugo Chávez y Fidel Castro el 13 de diciembre de 1994, en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana (Cuba), dos años después del fallido golpe de Estado en Venezuela, dio inicio no solo a una estrecha relación de amistad , sino también económica, que marcó una nueva era revolucionaria para el continente Latinoamericano y el mundo.

Chávez-Castro

OcurrIó algo que ya interesa no solamente al problema global sino al problema regional.Allí es donde de algún modo se encontró en el nuevo precio del petróleo 250 dólares el barril después de las dos Guerras del Golfo ,una base económica para que el Partido Comunista Cubano pudiese retomar el camino que inició en el 59 y que tiene continuidad en el día de hoy, aquí, y en toda Iberoamérica

El proceso se inicia cuando Castro lo convence al nuevo presidente venezolano Chávez que con el precio de ese petróleo podían recuperar a la revolución que había fracasado, ahora en el ámbito de una nueva guerra mundial que no tenía nada que ver con lo ideológico.

Hay algo que venía desde muy antiguo, sectas pequeñas salafistas wahabistas , una minoría extrema dentro del mundo musulmán, que habían aprendido el manejo de las últimas tecnologías militares en Afganistán  y que tenían el petróleo de Arabia Saudita atacaron a la mano que los habían ayudado hasta ese momento contra la invasión rusa a Afganistán, y así empezó entonces el macro terrorismo internacional manejado por Al Qaeda y sus franquicias que son innumerables y luego aparece el ISIS, el estado Islámico que está afuera del Al Qaeda, y está buscando recuperar antiguos emiratos incluso a gran parte de Europa y a todo el norte de África.

Además gracias a la libertad y al aflojamiento  de los gobiernos europeos crecieron las madrazas, es decir los templos musulmanes adheridos a esta posición en todo Europa y ahí empezaron a preparar a jóvenes europeos aunque no fuesen descendientes de musulmanes europeos, para mandarlos como hombres bombas a diversos lugares del mundo, mientras tanto empieza el proceso revolucionario Iberoamericano a adherirse a esta posición internacional.

Lo que pasa es que este proceso revolucionario está en una situación crítica porque el petróleo hoy bajó a 50 dólares y ha tenido que recurrir al narco dólar, no al petrodólar y esto trae un inconveniente muy serio tanto Europa como Estados Unidos que están intentando ponerse de pie después de su gravísimo problema en particular en el 2008 y no van a permitir la aparición de estados fallidos, porque los estados fallidos son los lugares donde se va aposentar el narco terrorismo que es el crimen organizado internacional, asociado con los enemigos del occidente que están operando sobre Europa, desde el África y desde el Oriente.

Qué países  sudamericanos están realmente influenciados, con este nuevo fenómeno terrorista?

Hay que dividir a los países que con franqueza dicen “yo soy parte del socialismo siglo 21” es el caso de Bolivia, caso Ecuador, caso Nicaragua, caso Brasil y Venezuela que es el representante cubano en Sudamérica.

El partido comunista de Cuba es el que maneja Venezuela y la manejó antes, por eso hay oficiales cubanos prácticamente al mando de las fuerzas armadas venezolanas y ocupando lugares claves dentro del  estado.

En Brasil también agentes cubanos han estado participando del gobierno de Lula Da Silva: Jose Hilario Medeiros, quien llegó al PT gracias a Jose Dirceu ex-jefe de gabinete de Lula y muy buen amigo de Cuba y de la inteligencia cubana.

Este Jose Hilario fue escolta de Lula y jefe del sector de Inteligencia de la Secretaría Nacional de Seguridad Pública del Ministerio de Justicia de Brasil.

José Dirceu ,en octubre de 2012 fue condenado por corrupción por el Tribunal Supremo.

José Dirceu

Dirceu fue agente de inteligencia cubano y viendo el escenario actual del país no es difícil especular que tenido la misión de poner en práctica el comunismo y limpiar los fondos públicos, lo que ya está sucediendo en la práctica a pasos agigantados en Brasil.

Dirceu-Guevara-Castro

 

La Argentina hipócritamente no dijo que perteneció al socialismo del siglo 21, cuando lo estuvo.Se quizo llevar adelante con un ministro de economía marxista  una economía inviable con un país abroquelado, con un país que se encapsuló en el ámbito de una globalización planetaria.

La Argentina se ha encapsulado le ha dado la espalda a su propio ser por eso se relaciona estratégicamente, con el otro y no con lo propio, esto es grave, este es el problema central que dirigentes políticos no ven.

Le ha dado la espalda a la globalización en los últimos 25 años.

¿Qué es la globalización? Es la recuperación cultural de quien ganó y se expande al otro.

Termina la guerra fría y Rusia y China toman parte de la democracia americana y la economía abierta ,mientras tanto la economía de Argentina se cierra, entonces estamos a contramano del proceso histórico y del proceso internacional en curso.Eso es lo que hay que entender ,el que entiende el curso no nada contra la corriente.

Somos un país extemporáneo, estamos fuera de la etapa de la civilización y de la etapa política que el mundo está viviendo.Es decir Iberoamérica y algunos países de hemisferio sur (Países en desarrollo o Países subdesarrollados) viven fuera de época extemporáneamente.

En la Argentina no se ha asumido que ya terminó la etapa de la civilización industrial, estamos en la etapa de la civilización post industrial (en la civilización del conocimiento).

Ahí entonces encontramos dos variantes perfectamente definidas, una nueva forma de producir, una nueva forma económica, y una nueva forma de hacer la guerra que es consecuencia directa del avance científico-tecnológico.

Esto es lo que hay que entender, por eso es que en la Argentina no tiene tratamiento la Guerra Mundial en acto, que ya lleva casi 16 años, y si se le pregunta a un dirigente Argentino “¿Cuál fue la última guerra mundial? “le va a decir que fue la Segunda Guerra Mundial, no ve la Guerra Fría como guerra mundial.

Las guerras mundiales son guerras de confrontación de culturas, no son mundiales porque son grandes, son mundiales porque hay dos modelos.

La falencia de nuestro país, de nuestra república , casualmente subyace porque hoy la Argentina se encuentra en una encrucijada, quizás por no haber planificado, por no haber previsto, haberse guiado quizás por ínfulas, por pretensiones, por etiquetas no por un planeamiento serio y un posicionamiento dentro del contexto estratégico, global, regional y local.

Estamos en la horqueta , el camino de crisis decadencia tiene aquí dos cursos posibles, la continuidad o el cambio .

El problema grave que tenemos, es que la continuidad de la decadencia la podemos ver porque la hemos vivido en los últimos 12 años kirchneristas , pero el cambio no está mostrando sus objetivos y ahí está la frase tremenda de Sanguinetti  el ex presidente uruguayo que dijo “La Argentina es el país que no va a ninguna parte, es el país que no tiene objetivos”.

Y la destrucción de la identidad nacional se apoya en las directivas del Foro de San Pablo.

El foro de San Pablo (FSP)

El FSP fue convocado por el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil y el Partido Comunista de Cuba, con el fin de redefinir los objetivos y las actividades de la izquierda, luego de la caída del muro de Berlín y el derrumbe del comunismo en la ex Unión Soviética.

El Foro de São Paulo (FSP) es el principal agrupamiento de partidos y movimientos políticos de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe. Es un espacio de convergencia, debate y acción conjunta, nacido del Encuentro de Partidos y Organizaciones Políticas de Izquierda de América Latina y el Caribe, celebrado en 1990 bajo el auspicio del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil liderado por Luiz Inacio Lula Da Silva en colaboración con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en Sao Paulo.

A la convocatoria acudieron originalmente sesenta y ocho fuerzas políticas pertenecientes a veintidós países latinoamericanos y caribeños. Pero desde su primera reunión el FSP ha crecido notablemente.
En el VI Encuentro, realizado en 1996 en la ciudad de San Salvador, estuvieron presentes ciento ochenta y siete delegados pertenecientes a cincuenta y dos organizaciones miembros; ciento cuarenta y cuatro organizaciones invitadas representadas por doscientos ochenta y nueve participantes; y cuarenta y cuatro observadores integrantes de treinta y cinco organizaciones de América, África, Asia y Europa.

Siendo el Foro de Sao Paulo una organización decisiva, necesita dentro de cada país el apoyo resuelto de organizaciones no gubernamentales que son las que brindan el músculo político, y que a su vez son apoyadas por organizaciones internacionales con apariencia de legalidad.

Son miles y miles de estas organizaciones con los más variados fines en su superficie: feministas, ambientalistas, colectivos de abogados, defensores de Derechos Humanos, homosexuales, indigenistas, activistas de todo tipo. Junto a estas ONG, están los medios de comunicación que se movilizan en masa para defender los intereses de estas organizaciones y, por ende, del Foro de Sao Paulo.

Todo esto logra importante apoyo popular ya que el castrocomunismo tiene un control mucho más importante que todos los mencionados.Un control cuya existencia pocos reconocen: La ideología.

El castrocomunismo se encuentra por toda nuestra América Latina, infiltrado en universidades, colegios, gremios de artistas e intelectuales, academias.. Desde allí han controlado la ideología que guía todos sus fines perversos, implantan las premisas filosóficas del indigenismo, la etnicidad, con la idea torcida de que el hombre está definido por su raza, por su línea sanguínea, en vez de estarlo por la capacidad de razonar. La etnicidad y el indigenismo han sido utilizados para fragmentar las naciones donde quiera que tienen la mala suerte de tener miembros del Foro de Sao Paulo.. es decir, TODA América Latina.

Desde 1990 a la fecha, se pasó de una situación en que solo Cuba tenía un gobierno de izquierda, a la situación actual en que ha habido gobiernos de izquierda y progresistas en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador, Nicaragua. En otros países hay importantes partidos políticos que son fuerza de oposición y que tienen importantes bancadas parlamentarias con la misma sintonía política.

Esto se ha debido a la coordinación de las fuerzas de izquierda que durante 25 años se ha podido realizar en el Foro de Sao Pablo.

En 1998, el venezolano Alejandro Peña Esclusa  la describe asi:

“Una transnacional del terror, autodenominada el Foro de Sao Paulo, dirigida por Fidel Castro (e Inazio Lula Da Silva) y conformada por criminales, narcotraficantes y asesinos, pretende tomar a Venezuela por asalto muy pronto y utilizar nuestro territorio para exportar Revolución Cubana a toda América Latina. El instrumento para materializar este macabro plan es Hugo Chávez Frías”.

Alejandro Peña Esclusa

Juzguen ustedes si la advertencia no se cumplió.

Organizaciones como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional participaban en los foros aunque el PT de Brasil ahora niega que hayan sido miembros. Las FARC y el ELN son consideradas una agrupación terrorista en 33 países, entre ellos Colombia, la Unión Europea y Estados Unidos, pero no por los miembros del foro de Sao Paulo.

El 27 de mayo de 1996, el jefe de las FARC, alias ‘Raúl Reyes’ participó en representación del Secretariado de las FARC en el sexto encuentro del Foro de Sao Paulo. En esa ocasión Reyes leyó un mensaje del comandante de las FARC, alias “Manuel Marulanda”.

FARC Marulanda-Reyes-Ríos

A partir del año 2005, el PT de Brasil no le permitió a las FARC participar más en el foro. Las FARC por su parte pidieron formalmente participación activa en el foro. Las FARC participan en otros espacios junto a muchas organizaciones también miembros del Foro de Sao Paulo en la Coordinadora Continental Bolivariana.

El documento del XIII Encuentro del Foro de Sao Paulo (Enero 2007) dice toda la verdad cuando confiesa que no existen dos izquierdas diferentes, una “moderada” (Lula, Kirchner, Correa, Bachelet) y otra “radical” (Castro, Chávez, Morales, Ortega, ), sino que hay una sola izquierda y lo que en verdad existe es una diversidad de estrategias que responden a las realidades y condiciones de lucha que existen en cada país.

 

Los presidentes iberoamericanos que han sido parte del Foro de São Paulo son: Lula da Silva, Raúl Castro, Hugo Chávez, Tabaré Vásquez, Evo Morales, Rafael Correa, Daniel Ortega, Martín Torrijos , Dilma Roussef y René Preval. Cristina Kirchner , Michelle Bachelet y Fernando Lugo no pertenecen formalmente al FSP, pero sí algunos de los partidos que las respaldan.

El Foro de São Paulo dice que hace de la democracia un baluarte, pero a la vez defiende la revolución comunista cubana, rechazada en el mundo entero por ser una dictadura implacable, que ha asesinado y encarcelado a decenas de miles de opositores, y cercenado sin ninguna contemplación la libertad y la libre expresión de sus ciudadanos.

El FSP se opone verbalmente al terrorismo y la violencia, pero dentro de sus filas existen grupos guerrilleros, como las FARC y el ELN, que practican diariamente el terrorismo y la violencia. Igualmente condenan el narcotráfico, pero existen pruebas irrefutables de la vinculación de algunas de sus organizaciones con la producción y comercialización de narcóticos, siendo los más conspicuos los movimientos guerrilleros colombianos.

No todos los del FSP se identifican con la lucha armada y con los procedimientos ilegales que utilizan los grupos más radicales del Foro. Sin embargo, en lugar de desvincularse de ellos y denunciarlos públicamente, se sientan en la misma mesa y comparten una misma estrategia de acción, lo cual demuestra la carencia de principios sólidos y el pragmatismo que los mueve, idéntico al de los grupos políticos tradicionales que dicen combatir.

El Foro rechaza la corrupción, pero cuando sus miembros llegan al poder, no la combaten, sino que la acrecientan, (como ocurre en Venezuela , Argentina y Brasil), donde se evidencia el enriquecimiento personal de los funcionarios públicos y el financiamiento ilegal para sus planes de expansión continental.

Muchos dirigentes del Foro de São Paulo se presentan como antiimperialistas, pero luego subordinan el interés de su patria a los del castro-comunismo.

La principal bandera que enarbola el Foro de São Paulo es la lucha contra el neoliberalismo, alegando que con ese modelo “las elites pueden acumular más riquezas a expensas del crecimiento de la pobreza” , y asegura que esa organización es la alternativa popular y democrática al neoliberalismo; pero después de 57 años de gobierno, el régimen cubano ha creado su propia elite, rodeada de privilegios, mientras que el resto de los cubanos vive en la más absoluta miseria.

Los integrantes del FSP aprovechan los estallidos sociales para crecer y fortalecerse, aplicando nuevas y variadas formas de lucha.

El FSP opina que la izquierda debe coordinar y centralizar las reacciones contra el neoliberalismo, provengan o no de sus propias filas, y captar las organizaciones populares que surjan como respuesta a las injusticias provenientes del modelo capitalista moderno: desde grupos pequeños que se forman para resolver un problema concreto, como la construcción de una escuela, hasta los movimientos más amplios que luchan por los derechos de la mujer, la preservación del medio ambiente, la defensa de los derechos de los indígenas, etcétera.

Claro está, muchas de estas “organizaciones populares” no son tales, sino simples oportunistas buscando el beneficio propio, esgrimiendo como justificación su pretendida lucha contra las “injusticias provenientes del capitalismo”.

Tantas contradicciones demuestran que el principal objetivo de los miembros del Foro de São Paulo es tomar el poder, no para resolver los problemas de los marginados, cuya representación exclusiva se atribuyen, sino para usufructuarlo ellos. Irónicamente, los más perjudicados son los pobres que, aparte de sufrir un nuevo desengaño, continúan experimentando las penurias del subdesarrollo, pero en grado aún mayor, porque además pierden la libertad.

LAS FASES DEL NEOCOMUNISMO O SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
(LOS GOBIERNOS DEL FORO DE SAO PAULO)

Primera Etapa.

ETAPA DE IMPLANTACION. GOBIERNO POPULISTA. Esta etapa puede ocupar una o hasta tres presidencias del mismo gobernante o mismo partido o coalición de izquierda. Dependerá de la aceptación popular la implementación de cada uno de estos puntos pudiendo en consecuencia omitir algunos de ellos o bien, acelerar el proceso en su segunda etapa.

Asistencialismo: aumento de asignaciones familiares por hijo, embarazadas, planes de emergencia, subsidios, etc. Objetivo: siembra de votos para la próxima elección.

Aumento de cantidad de cargos públicos: Por cada nuevo empleo público se estiman 4 votos del grupo familiar.  Los capitales privados comienzan a abandonar sus inversiones: sus  empleados son absorbidos por el sistema público. Objetivo: siembra de votos.

Aumento de salarios y pasividades (incluye pasividades sin aportes jubilatorios): Inicialmente cuenta con el obvio beneplácito de la clase trabajadora y sindicatos. Más adelante, comienza la espiral inflacionaria que licuará todos los aumentos. Objetivo: fidelización de votantes y siembra de nuevos votos.

Medios de comunicación: A través de la publicidad oficial se asegura que sólo tengan voz aquellos periodistas, actores, conductores y artistas oficialistas. Comienza la autocensura.

Fuerzas armadas y de seguridad: Persecución de quienes los han combatido en la guerra contra la subversión 60/70 (Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia). Persecución mediática y judicial.

Cultura: Campañas mediáticas e instalación de matrices de opinión contrarias a personalidades opositoras de la cultura local.

Corrupción: Se dan a conocimiento público hechos de corrupción de funcionarios de tercera o cuarta línea. Esto tiene un doble objetivo: impacto social de que el gobierno no admite la corrupción y al mismo tiempo, “alinear” tras de sí a toda la administración pública, que, temerosa de persecución judicial y complots armados en su contra (sumarios, juicios), actúan fielmente al gobierno. Esto, sumado a los funcionarios de confianza o políticos, incapaces de encontrar otro trabajo semejante, logran que los hechos de corrupción sean reducidos a una “mesa chica” del gobierno, pero ampliada en cuanto a montos se refiere.

Discriminación y Derechos Humanos: El gobierno encuentra un nicho de votantes en las minorías marginadas (indígenas, homosexuales, transexuales, etc) y legisla para ellas. Objetivo: creación de grupos ideológicos para defensa del modelo y fidelización de votantes. Se promueve con la especulación de acusaciones de discriminación en conflictos personales, laborales, etc.

Revisión de pasado reciente: Evocación permanente de pasadas dictaduras militares o gobiernos democráticos. Objetivo: recrear la imagen de un enemigo inexistente en la actualidad pero temido. Instalarse como la única opción posible de gobierno

Desvalorización de símbolos patrios: Modificaciones en banderas, escudos, himnos.

Aumento exponencial de la delincuencia común: La delincuencia es esencial a la implantación del neocomunismo. Los hechos de violencia neutralizan, atomizan, aíslan y recluyen los posibles actos de protesta de trabajadores de clase media. Los delincuentes ganan las calles. Incluye programas de desarme de la población civil.  Al mismo tiempo, la misma delincuencia será en el futuro mano de obra barata del narcotráfico.

Fuerzas de seguridad: Desmantelamiento progresivo. Campañas de desprestigio por supuestos hechos de corrupción. Falta de equipamiento y autoridad para ejercer la tarea en pos de garantizar los derechos humanos de los delincuentes.

Impunidad en los hechos delictivos: Jueces de Garantías afianzan la impunidad. Utilización para delinquir de menores de edad inimputables.

Oposición: comienza a fragmentarse y a alinearse tras al bando oficialista. No hay referentes.

Iglesia: comienzan los choques con autoridades de la Iglesia Católica.

Ocupaciones de fábricas no operativas y de tierras fiscales o privadas: Como antesala de las expropiaciones, los capitales extranjeros comienzan a retirarse del país. Persecuciones mediáticas a empresarios nacionales.  Estatización de empresas privatizadas . La clase media es incapaz de organizarse en oposición.

Aumento de ONG`S de izquierda. Creación de redes trasnacionales para el asedio a opositores.

Creación de grupos de choque: Utilizados como sostén de violencia sin armas aún, promotores del modelo en actos políticos oficialistas y para neutralizar actos públicos de oposición. Vinculados a determinada dirigencia de sectores deportivos y narcotráfico.

Educación: Creación de nuevas Universidades. Becas indiscriminadas. Clientelismo y semilleros de grupos de izquierda que sostendrán ideológicamente al régimen. A esta altura el nivel educativo es muy bajo en todos los niveles de enseñanza.

Aumento de impuestos a las ganancias o riqueza: Estos impuestos alcanzan a trabajadores con salarios medios y medios-bajos cuyo fin confiscatorio se aplica a la “redistribución de la riqueza”.

Aumento del consumo de drogas y narcotráfico: Nuevas pistas clandestinas. Aumento de accidentes de avionetas por sobrecarga. Nacimiento de una nueva clase social opulenta, en su mayoría jóvenes menores a 40 años.

Censo habitacional: Su objetivo es conocer cantidad de viviendas desocupadas y propietarios con más de una vivienda. Los datos son registrados para la tercera fase.

Fragmentación de central sindical: Aquellos dirigentes no alineados con el incipiente régimen se retiran para formar centrales sindicales disidentes, sin menor éxito.

Quiebre del sistema de salud: Las prestadoras privadas de salud no logran brindar servicios de calidad en un escenario de creciente inflación y alto costo de salarios y riesgos laborales. Son casi obligadas a vender sus empresas a precio vil o bien serán estatizadas. Los hospitales estatales tendrán como público sectores bajos, medio bajo, medio y medio alto con el consiguiente colapso del sistema

Segunda Etapa.

ETAPA DE IMPLANTACIÓN. CONSOLIDACIÓN.

Quiebre de la clase media. Tal como fue el objetivo con las FFAA y FFSS en la primera etapa, ahora lo es con la clase media. Desesperanza, desamparo, subversión del orden establecido. El objetivo es destruirla; mejor aún, igualarla hacia abajo; más abajo aún que la clase baja. Estigmatizarla, hacerla culpable de la pobreza de otros, de las dictaduras militares, de la discriminación, del maltrato que sufrían los delincuentes, etc. Una clase media atomizada, culposa, temerosa, inexperiente y cómoda no podrá hacer frente a estos regímenes

Reforma Constitucional (para entronizarse en el poder). Puede o no ser necesario, dependerá de las posibilidades de otros candidatos “opositores” que para entonces o bien se habrán alineado al régimen o habrán salido de la escena política

Aprobación de matrimonio homosexual

Aprobación del aborto

Ley de medios o ley mordaza. Ley de censura

Persecución plena de opositores: Guerra mediática y judicial.

Judicialización de todos los conflictos: Judicialización de la política. El Poder Judicial colapsa, convirtiéndose en una escribanía del gobierno.

La delincuencia gobierna las calles, la impunidad es total.

Deterioro económico: Comienza aceleradamente la espiral inflacionaria.

Legalización de marihuana: Legalización, tenencia y plantación para consumo personal

Destrucción total moral y física de las Fuerzas Armadas y de seguridad

Oposición fragmentada puede ganar elecciones legislativas, pero son incapaces de generar una eficaz gestión y menos aún crecer en número de adherentes)

Se generan “nuevos enemigos” de izquierda. Grupos de choque ahora armados comienzan a actuar: Política, ideológica y operativamente responden al gobierno de turno; pero mediáticamente son “grupos de ultraizquierda opuestos al oficialismo”. En el futuro, formarán las milicias armadas

División de municipios, provincias o departamentos: Promueve el armado electoral, creación de cargos públicos y mayor control de grupos opositores a nivel local.

Persecución de minorías católicas (ley de cultos). La sanción de esta Ley permite la persecución de grupos católicos, evangélicos y cristianos de escuelas espirituales de orden abierto

Creación de milicias armadas: Los anteriores grupos de choque; sólo presentes en actos de gobierno o infiltrados en grupos opositores; ahora recibirán instrucción militar en reemplazo de las FFAA ya destruídas en la 2da. etapa

ETAPA. FASE INICIAL DEL NEOCOMUNISMO

Expropiaciones

Presos y crímenes políticos

Ataque a la iglesia católica

Régimen electoral a la medida del partido de gobierno.

Elecciones espurias

Espiral inflacionaria

Esta enumeración cronológica nos permite identificar en qué etapa estamos. Dependerá de aquellos dispuestos a defender ya no los “derechos humanos”; sino los VALORES HUMANOS, evitar que esta re-involución siga su proceso.

La situación local

El Socialismo del Siglo XXI fue un fracaso. Desde el punto de vista económico ha sido incapaz de resolver los problemas estructurales. Peor aún: ha arrojado a los argentinos a una situación de penuria y carestía sin precedentes en la historia del país. Como sistema político es incapaz de ser plenamente democrático.

La democracia es mucho más que elecciones, implica Estado de derecho, reconocimiento del otro y aceptación de que es posible una fragmentación del poder. Ninguna de estos elementos se reconoce en este sistema político. En el momento que los ciudadanos eligieron una alternativa, fue más fácil reducir las competencias del parlamento que dialogar y negociar soluciones conjuntas a la crisis.

Como sistema social no ha generado bienestar. Si bien durante el auge de los precios de los productos del agro hubo una sensación de prosperidad gracias a la burbuja del consumo, lo cierto es que no se tienen más y mejores hospitales, escuelas o vialidad. Finalmente, como sistema moral, el Socialismo del Siglo XXI no reivindicó la política.

Por el contrario sus representantes son autoritarios, tienden a la corrupción y usan clientelarmente al pueblo como una excusa para justificar sus privilegios.

En definitiva, el Socialismo del Siglo XXI es una etiqueta ideológica que esconde la ambición desenfrenada por el poder y el dinero que ofrece el Estado.

En la Argentina, las diferentes teorizaciones neo-marxistas se van a consolidar definitivamente con el advenimiento de la democracia en 1983 , con el radicalismo en el poder, y se van a afirmar aún más desde el régimen kirchnerista en adelante. Y todo ello a través de diferentes políticas “educativas” como así también a través del control cultural de las escuelas, universidades y grandes medios de comunicación.

Como se sabe, el origen del radicalismo se remonta a la resistencia intransigente de Leandro Alem y las luchas por las elecciones limpias. Fue radical el primer presidente cabalmente demócratico de la historia argentina (Hipólito Yrigoyen), fue antirradical la primera gran dictadura (la de la Década Infame), y no es casual que haya sido el radical Raúl Alfonsín el primer presidente del segundo gran ciclo democrático de nuestra historia.

Raúl Alfonsín

 

Pero los partidos radicales no son un invento argentino sino un fenómeno más general de principios del siglo XX, nacidos con el objetivo de conquistar la democracia y el sufragio universal. En casi todos los países se extinguieron una vez alcanzado su fin supremo, pero en Argentina los golpes militares prolongaron su razón de ser: la democracia siguió siendo una bandera a defender. Por eso, cuando en 1983 Alfonsín desplegó su discurso de democracia y derechos humanos, tocaba una cuerda muy actual y muy profunda a la vez que conectaba con una historia arraigada.

En 1996, bajo su liderazgo, la Unión Cívica Radical (UCR) se incorporó como miembro de la Internacional Socialista y más tarde Raúl Alfonsín pasó a ser Presidente del Comité de la IS para América Latina y el Caribe y un Vicepresidente de la Internacional Socialista.

Cual es entonces nuestra realidad?

En Argentina el 85% de la representación en el congreso nacional de hoy es socialista y he aquí que algunos no lo saben, algunos de los representantes no lo saben.

La unión de la social democracia con el estalinismo del kirchnerismo , que nos enteramos gracias  a la señora Diana Conti que es estalinista porque de lo contrario no nos enteramos de lo que son, es lo que está negando  la posibilidad de arranque del país porque  el Foro de San Pablo pretende un nuevo proceso y una nueva etapa revolucionaria del todo el continente.

Cuando la Presidente Cristina Fernández, dijo que era Hegeliana, en ocasión del Congreso de Filosofía del año 2007, en Mendoza, no lo hizo porque George Hegel hablara en sus obras bien de las mujeres que ejercen el Poder, todo lo contrario, se declaró hegeliana porque es consciente de la fuerza que tiene el choque dialéctico, tanto para destruir, como para construir Poder y derrumbar así, valores tradicionales.

Hegel y Cristina

En el siglo XX, la filosofía de Hegel tuvo un gran renacimiento: Esto se debió en parte a que fue redescubierto y revaluado como progenitor filosófico del marxismo por marxistas de orientación filosófica, en parte a un resurgimiento de la perspectiva histórica que Hegel aportó a todo, y en parte al creciente reconocimiento de la importancia de su método dialéctico.

Un estado todopoderoso y soberano símil a lo divino, es la imagen de estado para Hegel.

Si alguien cree que la ex-presidente Cristina Fernández de Kirchner, está desequilibrada, incoherente, contradictoria y no sabe lo que dice o hace, podría llegar a equivocarse. Detrás de ella hay asesores que auspician y controlan el cumplimiento de las recomendaciones de la Escuela de Frankfurt y el Decálogo de Lenín. Todo está planificado para que así ocurra, desde su sobreactuación en los actos públicos, hasta la política económica que ha propiciado. Ella encarna un “personaje” que muestra por los medios de comunicación y redes sociales, pero su verdadera personalidad no la conocemos.

El Kirchnerismo busca la acumulación de Poder (vamos por todo, vinimos para quedarnos), pero también busca el choque dialéctico constante (con las Provincias, La Iglesia Católica, los Sindicatos, las Fuerzas Armadas, las personas particulares, etc.).

Ellos entienden que destruyendo se construye.

No hay dudas de que el desarrollo del kirchnerismo siempre se debió a la coyuntura. Néstor Kirchner fue un líder de coyuntura. El kirchnerismo es la ausencia de la política en Argentina.

Lo favorecieron dos cosas: no había política y cuando llegó al gobierno tenía dinero de la soja. Punto. Nada más. Después de ideología no hubo nada. Agarraron un poco de estalinismo, algunas cosas del discurso de izquierda y se inventaron un pasado.

Nuestra realidad es obra de nuestros distinguidos políticos sin formación espiritual . Cuando hablo de formación espiritual, no hablo de formación religiosa, la formación espiritual es el intelecto, el afecto y la voluntad, esas tres cosas conforman el espíritu.

Esos políticos confundidos creyeron que se podía modernizar la cultura ,la cultura no se moderniza, si yo modifico a mis valores pierdo confiabilidad, pierdo crédito.

La Argentina hoy no tiene crédito porque ha quebrado su identidad, ha quebrado los valores se ha corrompido en su ser entonces nadie cree en ella, El cambio debe ocurrir en el hogar cuando los padres se ocupen de la educación de sus hijos, educación que es formación espiritual, no instrucción que es enseñar destrezas.

El maestro en la escuela dejó de ser educador, dejó de aprovechar los sucesos de la escuela o del ámbito donde está la escuela, para llevarle al alumno la formación necesaria espiritual al chico, instruye pero no educa, entonces ahí está la clave.

La recuperación de la Argentina tiene que pasar inexorablemente por recuperar su identidad, la recuperación de la identidad le exige a los dirigentes  la recuperación del destino, la Argentina hoy no lo tiene, no tiene destino manifiesto, ni destino oculto, no tiene objetivos políticos para nuestra generación, no sabemos hacia donde vamos, improvisamos en el día a día.

La Argentina tiene que echar marcha atrás porque está en un proceso de vaciamiento cultural provocado por la comunicación social en donde el equívoco fue en vez de tomar el camino y los rieles de la nueva etapa de la civilización post industrial, se golpeó los valores de nuestra identidad creyendo que así se modernizaba un país.

Si yo apruebo el aborto soy moderno, si yo creo que el matrimonio no es de por vida soy moderno, entonces tenemos rota a la familia, los chicos sin padres, desgobernados, los maestros que no educan, instruyen solamente o dan de comer y hacen gremialismo.

Esto es lo que hay que recuperar, los medios de comunicación y la educación que forma al hombre, ahí está la base de la recuperación del país, pero no podemos hacer esto y después esperar otro tiempo porque ya no va más, estamos en una situación muy difícil, con una enorme deuda, con un sistema de producción aplastado con un país encapsulado, hay que hacer todo a la vez.

Tiene que aparecer un gran político, un estadista como ya los hubo en el pasado, que vaya a recuperar en un horizonte lejano de la Argentina, que le dé un destino, los americanos lo llamaban el destino manifiesto, porque no es cuestión de escribir largas carpetas, es cuestión de plantearlo a la gente, para que se apropie de la idea.

La cultura tiene que ver con la tradición, que no es todo lo que ha pasado, es sobre todo lo que nos ha pasado a nosotros.No todo pasado es tradición, tradición es lo que merece sobrevivir del pasado. Quedar en la memoria, en la cultura.

“Aquilatar la tradición es sentir lo grande” (Zorraquín Becú)

“Los pueblos que olvidan su tradición pierden la conciencia de su destino y los que se apoyan en sus tumbas gloriosas son los que mejor preparan su porvenir”(Nicolás Avellaneda).

En una familia, no tener memoria es no ser “nadie”. No existe cultura humana sin conocimiento de la historia. Es necesario conocer nuestra historia y nuestras tradiciones para saber quienes somos y poder rescatar nuestra verdadera identidad.

El subdesarrollo es falta de desarrollo cultural. Cuando uno sufre falta de memoria, anda en la sociedad desorientado. Algo de esto nos pasa a los argentinos aislados del contexto mundial global durante muchos años.

“No tenemos que esperar ningún “salvador”, ninguna propuesta “mágica” que vaya a sacarnos adelante o a hacernos cumplir con nuestro “verdadero destino”. No hay “verdadero destino”, no hay magia. Lo que hay es un pueblo con su historia repleta de interrogantes y dudas con sus instituciones apenas sosteniéndose, con sus valores puestos entre signos de pregunta, con sus herramientas mínimas como para sostenerse a corto plazo. Cosas demasiado “pesadas” como para confiárselas a un carismático o a un técnico. Cosas que sólo mediante la creación colectiva de creación histórica pueden dar lugar a un rumbo más venturoso”

Cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ. 9 Abr 03
¿Se puede cambiar sin la confluencia de todos los líderes políticos, sindicales, religiosos, sociales en pos de un país más equilibrado? ¿No será hora de replantear el contrato social que nos ha llevado a esta situación? ¿Estamos listos para hacer el esfuerzo que demanda el cambio?

Preguntas complicadas en un año electoral.

Fuentes:

Gral. Heriberto J. Auel        artículos y reportajes

Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos AIres

Infobae

Universidad Nacional de Salta

Roniel Aledo

Julio Bárbaro

Viviana Padelin

Juan Carlos Silva

Recopilación propia de diversos artículos publicados en la web

 

 

 

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