El ingreso por cápita

En 2003 el ingreso per cápita de los argentinos era 21% del de los habitantes de EEUU, en 2007 29% y en 2010 este número trepó al 33% según cifras del banco mundial.  Es decir, en ocho años el ingreso per cápita relativo de los Argentinos subió un 55%. Estos números son asombrosos. En esta nota nos preguntamos cuales son los factores que impulsaron este crecimiento y si el mismo es sostenible.  

La teoría del crecimiento económico sostiene que deberíamos observar lo que los economistas llamamos convergencia condicional: países con instituciones económicas similares deberían converger al mismo nivel de ingreso per cápita. Esta teoría se verifica en los datos. Por ejemplo, cuando miramos el ingreso per cápita de regiones europeas, regiones de EEUU, prefecturas de Japón vemos que las zonas mas pobres crecen mas rápido y paulatinamente su ingreso per cápita se acerca al de las regiones mas ricas (Ver, por ejemplo, Robert Barro, Macroeconomics, 1997).

Ingreso per capita Relativo Argentina (en relación a EEUU

La figura 1 nos muestra el ingreso per cápita de la Argentina desde 1900 medido como porcentaje del ingreso per cápita de EEUU usando la base de datos de Angus Maddison. En un estado estacionario en el que nuestra fortaleza institucional permanece constante (reflejada en el nivel de la productividad total de los factores, PTF) la distancia entre nuestro ingreso per cápita y el de la frontera debería ser constante. Reformas institucionales que mejoren la eficiencia de nuestra economía nos acercarían al líder y reformas que reduzcan la eficiencia nos alejarían.

En el gráfico podemos observar claramente tres etapas. Hasta la crisis global de los años 30 nuestro ingreso per cápita equivalía a dos tercios del ingreso de EEUU. Después de 1940, por 35 años el ingreso per cápita argentino fue la mitad del de EEUU y en los últimos 20 años nuestro ingreso es un tercio del ingreso de EEUU (cayó a 25% en 2002 según esta fuente y subió a 33% en 2007, un crecimiento levemente inferior el medido por el banco mundial).

Ingreso per cápita argentino como fracción del ingreso per capita de EEUU

La figura 2 muestra los últimos 30 años con más detalle (fuente: World Bank Economic Indicators). Aquí vemos claramente que en 2003 el ingreso per cápita Argentina se encontraba  de muy por debajo de su nivel potencial de 1998. A raíz de la crisis fiscal de fines de los 90 y la dislocación de recursos que originó el colapso del crédito y el gran cambió de precios relativos de 2002 nuestro ingreso per cápita relativo al de EEUU cayó un 28%.  En 2002 un gran porcentaje de nuestros recursos estaba desaprovechado. La capacidad ociosa del capital en la industria era de un 20% y el empleo, como fracción de la población cayó un 8% entre 1998 y 2002 (esto incluye el número de empleados pero no el cambio en horas trabajadas).  Entre 2002 y 2007 Argentina recuperó su nivel de ingreso per cápita relativo, casi diez años después del pico anterior en 1998.

En otras palabras todo el milagro económico K en el que crecimos casi al 7% anual entre el 2003 y el 2007 fue volver a donde estábamos en 1998. El crecimiento fue el resultado de la crisis de 2002, no del “cambio de modelo.” El reacomodamiento fiscal permitido por la devaluación y el default levantó un lastre que retrasaba nuestra economía y le permitió volver a donde estaba antes de la crisis fiscal.

En conclusión, el gran crecimiento económico experimentado por la Argentina entre 2002 y 2007 es, más que nada, el resultado de la gran crisis económica de 2002 y es improbable que se sostenga en el tiempo. Más aún, dadas las políticas económicas implementadas en los últimos años, es de esperar que Argentina crezca a un ritmo más lento que EEUU.

Las reformas económicas de los últimos 10 años nos direccionan a un menor ingreso per cápita relativo al de EEUU que el imperante en 1998. Destruimos el sistema bancario en 2002 y golpeamos el mercado de capitales al nacionalizar las AFJPs , cerramos nuestra economía al mundo a través de restricciones al comercio exterior y controles de capital, aumentamos las presión fiscal sumando un 15% del producto de impuestos distorsivos, aumentamos el déficit fiscal y tenemos una inflación del 30%. Las regulaciones de precios claves han desalentado la inversión y creado importantes problemas en el suministro de energía y comunicaciones. Mientras estas reformas no se reviertan es probable que la distancia entre nuestro producto per cápita potencial y el de EEUU se agrande. En 2012 estábamos en un 32% del producto de EEUU, un 90% del nivel de 1998.

Crecer en forma sostenida para un verdadero desarrollo requerirá capacitar a la fuerza laboral y hacer reformas que mejoren los incentivos y la asignación de recursos.

La desocupación

Vamos a la mentira mayor de la Leyenda Peronista y el Relato Kirchnerista: el pleno empleo. Se trata de la más abyecta de las mentiras porque detrás de ella se intenta esconder a millones de marginados y al proceso de lumpenización del país. “Este modelo hizo del trabajo un eje fundamental… Hemos creado seis millones de puestos de trabajo”, declaró la Presidente en su última apertura del año legislativo. Pero la cruda realidad es que el Modelo estatista-proteccionista-industrialista-populista ha fracasado hasta en su principal objetivo: crear trabajo. El responsable no ha sido el kirchnerismo sino todo el arco político argentino, comenzando por el peronismo, como se ve bien aquí.

 

Ind-desoc
Índice de desocupación 1974-2012

Las cifras no dejan dudas: la desocupación al final de la Dictadura era del 3.9%, lo cual hace tambalear la idea de que el Golpe de 1976 tuvo como objetivo desindustrializar el país y desestructurar a la clase obrera. Más bien sugiere que el Golpe respondió, básicamente, a móviles políticos. Lamentablemente, vergonzosamente, la obra de destrucción del empleo en Argentina comenzó con la vuelta de la democracia y se agudizó durante el gobierno del peronismo en su variante menemista. Si se considera la dinámica de la curva en su totalidad, se verifica un incremento de tendencia uniforme en el mediano plazo con todos los gobiernos desde 1983 a 2001. El populismo económico alfonsinista y menemista y la tambaleante Alianza fueron los responsables, y el gobierno militar.

El peronismo lo hizo. El Partido Justicialista lo hizo. El gran creador de trabajo de la Argentina y representante único de la clase obrera fue el que lideró la tarea de destrucción del empleo que llevó a miles de trabajadores a transformarse en desempleados subsidiados y excluidos. Después, en octubre de 2001, la crisis de la Convertibilidad y la inoperancia de la Alianza elevaron el índice de desocupación por encima del 18% que había alcanzado durante el Tequila, y siguió lo que siguió: el ajustazo populista de Duhalde que la llevó a su máximo histórico (21.5% en mayo de 2002) y la devaluación de salarios que permitió su baja momentánea, seguida por el destrozo del INDEC y los planes No Trabajar, como los llama Hugo Moyano.

Radiografía del empleo

La realidad y el problema, se resumen en los siguientes datos:

 Nivel de actividad. 42 de cada 100 personas trabajan;

 Informalidad. De esas 42 que trabajan, 23 lo hacen en condiciones de formalidad, Es decir, 1 de cada 4 habitantes de Argentina aporta a las obras sociales y al sistema previsional. En total son 7,2 millones de trabajadores informales;

 Empleo público. De esas 42 personas, 9 trabajan en el sector público, empleo que creció en valores absolutos un 55% durante los últimos 10 años;

 Relación PIB-empleo privado. Durante la última década, el empleo privado creció 0,25 puntos por cada punto que creció la economía (PIB);

 Jóvenes Ni-Ni. 900.000 jóvenes no estudian ni trabajan;

 Desempleo. Existen 1,4 millones de personas sin trabajo;

 Pobreza. 1 de cada 4 argentinos es pobre, es decir, 10,6 millones de personas;

 Indigencia. 1 de cada 20 argentinos no cubre sus necesidades alimentarias, es decir, 2,1 millones de persona

Si se analiza el Cuadro de Radiografía del Empleo en la Argentina y las consecuencias se ve claramente que lo que se hizo fue esconder el desempleo bajo el rótulo de inactivos.Cuando se habla de desocupados todos pensamos en personas sin trabajo. Pero las estadísticas no consideran desocupados a las personas sin trabajo sino a las personas sin trabajo que buscan trabajo.

Si se compara la desocupación en Argentina con la de España , una de las más altas de la Unión Europea, se ve que ambas están en el 23.7% (2015), pero la diferencia está en cuantos buscan trabajo en cada país.

Según los análisis del Observatorio Social de la UCA y del Instituto Nacional de Empleo español una de cada doce personas en edad laboral sin trabajo busca empleo en Argentina contra una de cada tres en España. Esta, sí, es una enorme diferencia en términos de empleo.

El fenómeno de que los argentinos sin trabajo no busquen trabajo y el de que vivan en la pobreza a pesar de tener trabajo, dos grandes logros sociales de la Década K, están directamente relacionados. Ambos dependen de los estímulos organizados desde el Estado, es decir: de la estrategia peronista, comenzada por Menem y continuada por los K, de crear una fábrica de pobres. Se logró promoviendo desde ambos gobiernos peronistas la escasez de trabajo y los subsidios clientelistas. En cambio, en España hay escasez de trabajo pero salarios dignos y trabajo en blanco; por lo cual los beneficios de tener trabajo son grandes en España y mínimos aquí. De allí la diferencia, y no de algún tipo misterioso de idiosincrasia nacional.

Los cálculos sobre desocupación, reveladores de la mentira del pleno empleo que proclama la Leyenda Peronista, consideran válidos los datos del INDEC (intervenido) según los cuales la desocupación es del 6.9%, y no las cifras entre 20% y 25% que consideran reales las estimaciones privadas y la CGT. Considérese además que el INDEC registra como ocupados a quienes cobran Planes Trabajar, en tanto los españoles que cobran subsidios a la desocupación son considerados lo que son: desocupados. Agréguese finalmente que van siete años sin creación de trabajo en el sector privado argentino, que -según el INDEC se perdieron unos 95.000 empleos en el año 2014 y que contabilizamos como trabajadores empleados a miles de militantes camporistas incorporados al Estado durante los últimos años con funciones desconocidas, y se comprenderán las dimensiones de la lumpenización en que ha caído el país.

La del pleno empleo es la mentira más infame del Relato Kirchnerista y de la Leyenda Peronista, ya que hace desaparecer de la escena social y la agenda estatal a millones de argentinos. Mucho menos de la mitad de la población argentina tiene trabajo. Sólo un cuarto trabaja en blanco. Más de la mitad está en edad de trabajar y en situación laboral precaria; ya sea porque no encuentra trabajo aunque lo busca, porque se ve obligada a trabajar en negro, o porque ni trabaja ni busca trabajo. Hoy, después de doce años de modelo productivo con inclusión social, la situación aquí es peor que en España a pesar de los once años de viento de cola, de un lado, y de la peor crisis europea desde el final de la Segunda Guerra Mundial, del otro. Para no mencionar las condiciones de vida en ambos países, que salvo contadas excepciones garantizan a los españoles, ocupados o no, niveles mínimos de vivienda, salud y educación, mientras que los desocupados argentinos y el tercio de los trabajadores argentinos que trabajan en negro carecen de vivienda, salud y educación dignas de ese nombre.

El daño material ha ido de la mano al daño simbólico. Diez años de peronismo menemista sumados a diez años de peronismo kirchnerista han llevado a la destrucción de la cultura del trabajo en Argentina, donde proliferan hoy generaciones de ni-ni-ni que ni tienen trabajo, ni lo buscan, ni esperan tenerlo. Curioso saldo para veinticinco años de monopolio del poder del Partido del Primer Trabajador.
Villas miseria que crecen. Okupas y tomas de terrenos. Familias viviendo en la calle. Trapitos. Punteros. Piqueteros. Limpiavidrios. Cartoneros. Un paisaje social desconocido para la Argentina hasta los Milagrosos Noventa y la Década Ganada peronistas. Mano de obra a precio de oferta para las mafias del narco y la política. Lumpenización acelerada de la vida social. Cualquiera que tenga los ojos abiertos puede ver a los ni-ni-ni argentinos por todas partes; por ejemplo, a ambos lados de los saqueos y linchamientos que conmueven periódicamente al país.

La política y la pobreza

Detrás del denso humo discursivo que levantaron los modelos peronistas que dominaron el cuarto de siglo en el que el PJ logró imponer su hegemonía política, los resultados de ambas décadas peronistas fueron asombrosamente similares. Con un final de ciclo más leve del Modelo kirchnerista, por ahora, explicable por la diferencia en las condiciones internacionales. Plata dulce, breve crisis intermedia, recuperación incompleta del ritmo de crecimiento por un par de años hasta una nueva crisis, marcada por el agotamiento completo de ambos modelos, caracterizaron a las dos gestiones económicas de la segunda y la tercera décadas de monopolio del poder peronista.

La objeción kirchnerista a este planteo es: en los primeros años de la Convertibilidad hubo crecimiento sin mejora de la situación social, mientras que gracias al Modelo de Acumulación de Matriz Diversificada con Inclusión Social la pobreza disminuyó y la exclusión se acabó. Suena lindo, pero tiene el ligero inconveniente de no ser cierto. Para probarlo, basta comparar los índices de disminución de la pobreza de la época de oro del Modelo K con los cuatro primeros años de la Convertibilidad. Tomando datos INDEC para el Gran Buenos Aires para los siete semestres iniciales del Modelo menemista y del Modelo K, la mentira del Relato sale a la luz: entre el primer semestre de 2003 y el segundo de 2006 la reducción de la pobreza fue menor que entre octubre de 1989 y mayo de 1993, a pesar de que el aumento del PBI fue ligeramente más rápido en el kirchnerismo.

Pobreza 1989-1993 Y 2003-2007

Comparativo pobreza

Son datos del INDEC antes de su intervención de validez indiscutible, y demuestran que el Modelo kirchnerista disminuyó la pobreza menos y más lentamente que la Convertibilidad. Comparando ambos gráficos se comprende fácilmente sin necesidad de ser un experto: en el de la izquierda, la diferencia entre los valores iniciales de pobreza es de 5% y la diferencia final es de 7,8%. En el de la derecha, de cada 100 pobres que había en octubre de 1989 quedaban sólo 37 en mayo de 1993 (un tercio, aproximadamente), mientras que de cada 100 pobres que había en el primer semestre de 2003 quedaban 49 en el segundo semestre de 2006 (es decir: la mitad).

DESARROLLO HUMANO

De todos los índices de desarrollo y bienestar existentes en el mundo, el más popular y reconocido es el Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la agencia progre de la ONU. Combina datos económicos, sanitarios y educativos de casi todos los países del mundo para obtener un valor multidimensional confiable. Sus resultados confirman los análisis que hemos presentado de la Década Saqueada.

Desarrollo humano
Durante la Década K hemos retrocedido del 34° al 49° puesto entre las 187 naciones de la tabla de la ONU, quedando a pocos escalones de abandonar, por primera vez en la Historia, la calificación de “País con desarrollo humano muy elevado”. Maravillas del Modelo kirchnerista que no adquieren toda su dimensión porque son ocultados por la campaña de los monopolios informáticos que esconde a los argentinos lo que sucede en el mundo. Si no fuera por ella sabríamos por el PNUD que la Australia y el Canadá críticamente mencionados por la Ex-Presidente son el segundo y el octavo país del planeta en condiciones para el desarrollo humano. O que entre los quince países que han superado a la Argentina durante la Década K uno es el excluyente y neoliberal Chile, en tanto siete (Letonia, Lituania, Polonia, Hungría, Eslovaquia, Estonia y Eslovenia) ingresaron juntos en 2004 a la  Unión Europea.
Hasta la comparación con los PIGS europeos (Portugal, Italy, Greece, Spain) da resultado negativo. Tres de ellos presentan condiciones de vida muy superiores a nuestro país (España es 27°, Italia 26°; y Grecia 29°), y el único con estándares comparables es Portugal, que aun así nos supera por ocho puestos. Más doloroso, la Argentina K lo ha hecho peor que ellos durante la Década K, retrocediendo quince lugares en la tabla contra 8 puestos de promedio de los PIGS (seis, España; ocho, Italia; catorce, Portugal; y cinco, Grecia).
No hay nada que celebrar en la noticia de que hemos desperdiciado la oportunidad inédita que nos ha dado la maléfica globalización, y da vergüenza ajena tanta mentira utilizada para burlarse de los desastres ajenos en lugar de remediar los propios.

Acaso exista, también, una lección de humildad que aprender antes de seguir dando lecciones peronistas al mundo, como también hicimos durante la Convertibilidad.

 

Fuentes:  Foco económico

                  Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Económico

                  Es el peronismo,…,Fernando Iglesias

 

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