La Argentina se encontraba en pleno régimen militar para 1978. Para este mismo año, el movimiento armado Montoneros se encontraba en un declive casi total después de un proceso de aniquilamiento que se inició bajo el último gobierno peronista y que se recrudeció bajo el Proceso de Reorganización Nacional instaurado en marzo de 1976 tras un golpe de Estado contra la viuda de Perón. En este contexto de represión, al que los Montoneros respondieron militarizándose cada vez más, se procedió a finales de 1976 a una“retirada estratégica” que consistió en sacar del país a la dirección montonera, llamada Conducción Nacional dentro de la organización y que estaba encabezada por Mario Firmenich. A inicios de 1978 la dirección se encontraba en México como parte de su búsqueda de apoyo internacional para el movimiento.

Conscientes de ello, los militares de la dictadura decidieron orquestar un plan para infiltrar la organización y eliminar a sus dirigentes, naciendo para tal fin la denominada “Operación México”, que fracasó por la delación de ésta y por el trabajo del servicio de seguridad mexicano que arrestó a algunos de los encargados de llevarla a cabo.El operativo se concibió a finales de 1977 en el centro clandestino de detención conocido como la Quinta de Funes, ubicado en las afueras de la ciudad de Rosario y que se encontraba al mando del entonces General de División Leopoldo Galtieri, autor intelectual del plan. Para esta acción, así como para muchas otras, los militares usaron a militantes montoneros “quebrados”, es decir, militantes que decidieron cooperar con la dictadura después de sufrir los métodos de terror a los que eran sometidos en los centros clandestinos de detención. Gracias a estos “quebrados”, Montoneros sufrió graves pérdidas que afectaron a la ya debilitada organización, pese a que sus líderes en el exilio deseaban mantener una imagen de invulnerabilidad militar. Entre otros resultados, producto de la delación de los “quebrados”, y acorde a lo declarado por el oficial Juan Daniel Amelong y el montonero Carlos Rodolfo Laluf tras ser detenidos en México, se descubrió que en septiembre de 1977 se celebró una reunión “cumbre” de la dirigencia montonera en el Distrito Federal, la cual contó con la presencia de Firmenich, donde se acordó planear“como actividad principal el sabotaje al campeonato mundial de fútbol denominado‘Argentina 78’, incluyéndose en la planificación al hecho de que se trasladaran elementos y armas de la República Mexicana hacia su país.”

Amelong en 1978 y actual
Juan Daniel Amelong en 1978 y actual

Para la “Operación México” se utilizó a los “quebrados” Carlos Rodolfo Laluf y Tulio Valenzuela. Laluf fue secuestrado en agosto de 1977, fue llevado a Funes donde al poco tiempo quebró frente a los métodos especiales de tortura que Galtieri manejaba: una combinación entre el buen trato a los prisioneros, con los que se jugaba fútbol y se hacían asados, y la amenaza constante de asesinar a sus familiares. Laluf entregó a Galtieri a quien era su jefe y mejor amigo, Tulio Valenzuela, jefe de una columna montonera, quien fue capturado junto a su esposa embarazada Raquel Negro y al hijo de ésta llamado Sebastián,cuyo padre biológico estaba desaparecido. A inicios de enero de 1978, Galtieri viajó a Buenos Aires para obtener el visto bueno de Jorge Rafael Videla y de Roberto Viola para poner en operación el plan que formuló para asesinar a Firmenich y los otros miembros de la dirección montonera que se encontraban en México.

 

Tulio Valenzuela
Tulio Valenzuela

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Logrado su propósito, se iniciaron los preparativos de la “Operación México”.El 14 de enero de 1978 partieron rumbo a la capital de México los cinco argentinos elegidos para llevar en práctica la “Operación México”: los oficiales Rubén Fariña, Juan Daniel Amelong y Jorge Cabrera, y los “quebrados” Laluf y Valenzuela. Los cinco entraron al país con documentación falsa, registrada en los documentos de la policía mexicana y en la delación que Valenzuela haría tiempo después, con los siguientes nombres respectivamente: Eduardo Ferrer, Manuel Pablo Funes, Carlos Carabetta, Miguel Vila y Jorge Cattone. Antes de arribar a México, los cinco argentinos realizaron una escala en Brasil, país perteneciente a la Operación Cóndor junto con Argentina y al cual se le informó de la operación poco tiempo después de llegar a Río de Janeiro. Este hecho parece confirmarse con el testimonio que dio Valenzuela en México, donde comentó que “hay un acuerdo operativo entre las fuerzas armadas argentina y brasileñas, y el 2do. Cuerpo de Ejército tiene un Teniente Coronel, que se llama RICARDO BASTOS HUERTA, es miembro del Ministerio de Agricultura de Brasil, con el cual me dijeron que si era detenido en cualquier comisaría, que diera el nombre de este Teniente Coronel, que él iba a resolver inmediatamente cualquier situación.

El 16 de enero hicieron una última escala en Guatemala, adelantándose Laluf y Valenzuela a México, este último con el encargo de localizar a los montoneros residentes en la ciudad.Al día siguiente arribaron Fariña, Amelong y Cabrera. El 18 de enero fue el día en que la“Operación México” se derrumbó de la forma más absurda y a la vez más escandalosa posible. Ese día Valenzuela les dijo a los demás que tenía que ir solo a una reunión con otros montoneros, cometiéndose el error de dejarlo ir sin alguna precaución mínima de cuidado. Fariña ya había mostrado su preocupación de que el operativo fracasara, puesto que él en lo personal no se sentía cómodo trabajando en México, un país que, a diferencia de Brasil y Guatemala, no tenía una relación muy íntima con los militares argentinos y sus operaciones contrainsurgentes.

Cuando Valenzuela llegó con los exiliados montoneros les dijo sin más que había venido desde Argentina a matar a Firmenich por presión de la dictadura. A sabiendas de lo delicado de la situación, ese mismo día se convocó a una conferencia de prensa donde Valenzuela dio todos los detalles de la “Operación México” y de su participación en ella.

El montonero dio detalles de su captura y de su detención en la Quinta de Funes, los motivos por los cuales decidió participar en la operación, la protección de su familia, y su decisión de denunciarla como muestra de las atrocidades que la dictadura también hacía afuera de sus fronteras. Igualmente mencionó el objetivo central del plan, consistente en“eliminar a FIRMENICH, matar si es posible, al compañero RAUL PERDIA, matar al compañero [Horacio] MENDIZABAL, matar al compañero [Fernando] VACA NARVAJA, al compañero [Ricardo] OBREGON CANO, matar al compañero [Oscar] BIDEGAIN,matar al compañero [Rodolfo] GALIMBERTI […]”,todos ellos miembros centrales de la conducción montonera en el exilio.

La Conducción Montonera ,que tenía su refugio en la llamada Casa de Alabama ( Alabama 17 , Ciudad de México ), se irritó con Valenzuela . “Si cada secuestrado viene a desbaratar una operación de los milicos en la puerta de nuestra casa,estamos jodidos…”, lo reprendió Perdía.

Casa de Alabama, Mexico
Casa de Alabama, Mexico

A partir de entonces, para reducir al máximo los riesgos, la cúpula montonera se refugió en el tercer subsuelo de la embajada cubana y luego aceptó la propuesta de Fidel Castro de trasladarse a Cuba. Disfrazados y con pelucas, Firmenich, Perdía y Vaca Narvaja viajaron a La Habana.

La realidad de la organización armada era crítica y los militares eran conscientes de ello,hecho confirmado por la declaración de Valenzuela cuando se le planteó su participación en el plan, el cual buscaba, con la muerte de los principales líderes, evitar un mayor derramamiento de sangre montonera, producto de su error en creer que en Argentina se libraba una guerra entre ejércitos en igualdad de fuerzas, situación que los militares le comentaron a Valenzuela que de continuar condenaría a la “destrucción de gran parte de nuestras fuerzas y que esa destrucción iba a terminar en el aniquilamiento.”

firmenich_clandes

Figura 1. Mario Firmenich en una conferencia de prensa anunciando el pase a la clandestinidad de la organización Montoneros en septiembre de 1974. Firmenich fue el principal objetivo de la labor contrainsurgente realizada en México.

La declaración de Valenzuela es importante porque ofrece un testimonio de la época sobre los acuerdos existentes entre los países partícipes en la denominada Operación Cóndor, en la cual México fue un país cuyo gobierno se mantuvo al margen, inclusive sirvió como asilo para varios de los perseguidos políticos, si bien ello no lo eximió de que en su territorio fueran realizados planes contrainsurgentes provenientes de los países del Cóndor,y que el gobierno mexicano tuviera su propia lógica contrasubversiva que significó la persecución y desaparición política de toda oposición que no era cooptada dentro del sistema. Respecto a la política del Cóndor y del gobierno mexicano, Valenzuela dijo:
Estos grupos operativos, a mí me lo manifestó el propio general GALTIERI, se hacen al margen del gobierno Mexicano, mientras que en Brasil y Uruguay, en Paraguay y en Bolivia se hacen con pleno acuerdo de las fuerzas armadas de esos países. En Chile, como está el conflicto del Beagle, hay algún tipo de fricciones y contradicciones. Hay otros países latinoamericanos, que no me identificaron, con los que también tienen un acuerdo operativo para golpear sobre cuadros de conducción.

La noticia desbarató los planes de la “Operación México” y puso en alerta a los otros integrantes. Al día siguiente, Laluf y Amelong huyeron del hotel donde se encontraban hospedados, pero víctimas del nerviosismo, se dieron cuenta que no habían pagado su estadía en él, por lo que volvieron ante el temor de que por ese error fueran descubiertos. Al regresar al hotel fueron arrestados por la Dirección Federal de Seguridad. Los detenidos fueron sometidos a un interrogatorio donde corroboraron lo dicho por Valenzuela. Dijeron que su objetivo era localizar a miembros de la organización armada Montoneros, si bien declararon que no tenían el propósito de matarlos, limitándose su labor a identificarlos y fotografiarlos. A su vez mencionaron que no se le mencionó al gobierno mexicano sobre la operación “porque desconocen cual es la política de las autoridades mexicanas cuando en unión de Canadá se negaron a firmar un pacto en contra de los grupos subversivos que signaron todos los países de América”.

La declaración fue archivada con los nombres falsos de Laluf y Amelong, Miguel Vila y Manuel Pablo Funes respectivamente, junto con una ficha y fotografía de los mismos.

Vila-Funes Mexico

Fariña y Cabrera, por su parte, al saberse perseguidos buscaron asilo en la Embajada Argentina. A pesar de ello Fariña, Cabrera, Amelong y Laluf fueron expulsados de México bajo el cargo de espionaje.

Un día antes el periodista del diario Unomasuno ,Germán Ramos Navas, llamó a la quinta de Funes por un número telefónico que le dio Valenzuela. El oficial Pascual Guerrieri tomó la llamada de Ramos Navas quien lo confundió con Galtieri. Al ser interrogado sobre el operativo en México, Guerrieri negó tener tener control sobre los agentes argentinos que operaban fuera del país, titubeando antes de negar que los conocía, aumentando su molestia cuando  se le preguntó por los presos políticos de la Quinta de Funes, en especial sobre la pareja de Valenzuela y el hijo de ésta limitándose a responder que no conocía el lugar.Luego cortó la comunicación.

Pese a su estrepitoso fracaso, la “Operación México” tuvo repercusiones en algunos de sus protagonistas y en la historia del régimen que aún se encuentran presentes hoy día. Raquel Negro, la pareja de Valenzuela, fue trasladada al Hospital Militar de Paraná, Entre Ríos,centro conocido de partos clandestinos de mujeres secuestradas, cuyos bebés a su vez eran secuestrados por los captores de sus padres. En este lugar, según el ex militar Eduardo Costanzo, agente que trabajó en la Quinta de Funes y que tuvo conocimiento de la“Operación México”, Negro tuvo dos mellizos, de los cuales al parecer uno nació muerto,si bien no existen pruebas que lo avalen, por lo que se mantiene en calidad de desaparecido.Del otro se logró dar con su paradero en diciembre del 2008 cuando Sabrina Gullino se enteró de sus orígenes, declarando en el 2010 en la causa Hospital Militar, donde se investiga el paradero de su hermano mellizo y el proceso en cómo fue sustituída su identidad.
Sebastián, el otro hijo de Negro, fue devuelto a sus abuelos tiempo después de la captura de su madre.
Eduardo Constanzo (actual(
Eduardo Constanzo (actual)
La declaración pública de las torturas que se cometían en la Quinta de Funes provocaron que el centro clandestino fuera desmantelado en unas cuantas horas, trasladando a los prisioneros a otros sitios de detención, entre ellos La Calamita y la Escuela Magnasco, para ser reubicados finalmente en La Intermedia, una pequeña casa cerca de la ciudad de Santa Fe perteneciente a la familia Amelong. En este lugar, “dos o tres meses antes del Mundial”según el testimonio de Costanzo, sus compañeros Rodolfo Isach, Juan Daniel Amelong y Pascual Guerrieri asesinaron a 14 detenidos que tenían bajo su custodia, todos ellos militantes de Montoneros que conocieron la planificación de la “Operación México”, “con dos tiros al corazón que les pegaba Rodolfo Isachs [sic]” mientras los otros los detenían para evitar errores.
Rogelio Isach
Rodolfo Isach (imagen borrosa)
Pascual Guerrieri (actual)
Pascual Guerrieri (actual)
Después del parto, Raquel Negro volvió a la detención ilegal,sufriendo el mismo destino de sus compañeros en La Intermedia. Actualmente los cuatro
oficiales están siendo procesados por delitos lesa humanidad.
Raquel Negro
Raquel Negro
Pese a estas ejecuciones realizadas con el objeto de que nadie revelara los planes secretos y las torturas que se realizaban en los centros clandestinos de detención, uno de los montoneros que conoció de oídas la “Operación México” sobrevivió a la dictadura: Jaime Dri. Elegido diputado peronista por el Chaco bajo el gobierno de Héctor Cámpora (25 de mayo- 13 de julio de 1973), Dri fue más un político cercano a Montoneros que un miembro de su estructura militar. Perseguido por el gobierno de Videla, se refugió en Uruguay. Sin embargo, gracias a la Operación Cóndor se le siguió el rastro y fue detenido en una operación conjunta el 15 de diciembre de 1977. Fue trasladado a la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) donde conoció al símbolo montonero Norma Arrostito. A inicios de 1978 fue trasladado a la Quinta de Funes debido a los preparativos de la “Operación México”.Sin embargo, tras fracasar ésta fue llevado nuevamente a la ESMA. Durante el Mundial de Fútbol logró escapar del control de sus custodios cerca de la frontera con Paraguay.El interés por Dri era tal que se le solicitó al gobierno de Alfredo Stroessner su búsqueda y captura por pertenecer a Montoneros. En un informe de la policía paraguaya, hallado en los Archivos del Terror, se confirma que Dri conoció la “Operación México” y que Valenzuela logró contactarse con su esposa que se encontraba en México, si bien ella se mantenía asilada en Panamá.
Jaime Dri
Jaime Dri

 

Solicitud búsqueda de DRI
Solicitud búsqueda de JAIME DRI
Para mala fortuna de la dictadura argentina, Dri logró contactarse con su esposa, quien con ayuda del presidente panameño Omar Torrijos, lograron sacarlo de Paraguay. De esta manera logró escapar un detenido de primera importancia para el gobierno de Videla: el único hombre que sobrevivió a su estadía en la ESMA y el único testigo vinculado a Montoneros de la “Operación México” que quedó con vida tras la ejecución perpetrada a los demás en La Intermedia. En 2010 declaró en la causa Hospital Militar contra Guerrieri, Fariña, Amelong y el oficial Walter Salvador Dionisio Pagano.
Tulio Valenzuela se quedó en México después de denunciar la existencia de la operación.Debido a su colaboración en el plan, la organización procedió a someterlo ante un tribunal interno, el cual lo degradó de su grado de “Mayor”, el cual se ubica, dentro de la jerarquización militar montonera, por debajo de la Conducción Nacional a la cual pertenecían Firmenich y los otros montoneros que intentaron asesinar en México. Al poner a descubierto la “Operación México”, Valenzuela logró salvar la vida y participar en los preparativos de las acciones que Montoneros pensaba realizar durante el Mundial. Por su parte, Valenzuela tuvo la osadía de redactar una carta a Galtieri “de general a general”,donde le prometía que Montoneros realizaría, en un lapso no mayor de dos años, un“desembarco de Normandía” que pondría fin a la dictadura.

 Montoneros se militarizó a nivel interno cada vez más. Los golpes dados en su contra desde antes de la dictadura fueron desgastando a la organización, que entre el regreso a la clandestinidad y la inclinación a la militarización de ésta, en vez de continuar con el trabajo político de masas, la terminaron aislando de la sociedad, obligándose a cometer actos espectaculares para llamar la atención, muchos de ellos perjudiciales a los civiles, situación aprovechada por la dictadura para acusar de terroristas a los subversivos y para aumentar su aislamiento. Pese a la situación crítica en la que se encontraba Montoneros, Firmenich y los otros líderes mantenían en el exilio una ilusión desesperada de triunfalismo militar, visible,por ejemplo, en la publicación de un documento en marzo de 1978 por parte de la Conducción Nacional titulado

 La ofensiva estratégica de la dictadura militar fracasa y llega a su fin. Un triunfo popular que legitima nuestra estrategia.
Desafortunadamente para la organización, los problemas que enfrentaba la dictadura no provenían de sus actos, sino de otras organizaciones, sobre todo sindicales, las cuales no deseaban vincularse a  Montoneros que estaban perdiendo prestigio político.Desesperada, la organización armada comenzó a poner en operación su plan que motivó a los militares a orquestar la “Operación México”. En palabras del militante Juan Gelman, los Montoneros buscaron hacer del Mundial una “conferencia de prensa gigante para informar al mundo la tragedia que nuestro pueblo está sufriendo”.
En consecuencia, se llevaron acabo una serie de acciones militares contra objetivos clave de la dictadura, que fueron desde atentar las casas de oficiales hasta usar lanzacohetes contra la ESMA. Desafortunadamente para Montoneros, sus acciones fueron tan ineficaces que no dañaron a algún civil, lo cual era su propósito, pero que fue usado por la dictadura para encubrir y mantenerlo todo en silencio. Anulado el valor político, y con la sociedad festejando junto a la dictadura el triunfo argentino en el Mundial, Montoneros volvió a las explosiones y a los asesinatos espectaculares, siempre contraproducentes a largo plazo para una organización armada.
Meses después dieron inicio a la denominada Contraofensiva contra la dictadura,la cual fue todo un desastre al denotar su aislamiento político de las masas, fracturándose la organización internamente mientras el régimen continuaba exterminándolos. En diciembre de 1980, Montoneros abandonó la lucha armada.
Conclusiones
La “Operación México” fue un plan creado por la dictadura argentina para darle el tiro de gracia a la guerrilla urbana más importante que tuvo el país sudamericano. Pese a su fracaso, los detalles que se poseen respecto a su formulación y desenlace permiten ver los alcances de la Operación Cóndor, los cuales no se limitaron a sus países miembros.También permite observar los métodos de tortura realizados por el régimen para eliminar asus opositores, o en el menor de los casos cooptarlos, tal como sucedió con los denominados “quebrados”. A más de treinta años de suceder este acontecimiento, algunas de las implicaciones que causó la “Operación México” aún están presentes como heridas abiertas en los familiares y amigos de los miles de asesinados y desaparecidos durante los años del Proceso de Reorganización Nacional.No puede dejarse de lado la responsabilidad de los líderes de Montoneros en todos estos acontecimientos marcados por una violencia revolucionaria y una violencia de Estado.Refugiados y relativamente protegidos en el exilio, Firmenich y los otros miembros de la Conducción Nacional no tuvieron remordimiento en mandar a la muerte a cientos de sus militantes con tal de mantener la imagen de una organización intacta frente a las acciones de la dictadura, cuando la realidad daba indicios de todo lo contrario. Uno de estos muertos fue Valenzuela, quien regresó a Argentina para participar en la Contraofensiva,suicidándose al ser cercado por un grupo de tareas de la ESMA. Al aislacionismo y los fracasos políticos se respondió con una militarización cada vez más profunda de la organización, que la llevó irremediablemente a su fracaso dos años después de que la“Operación México” intentara acelerar ese estrepitoso final.

Complemento de información http://nsarchive.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB241/

Julio 2012
ISSN 1853-2756
www.huellasdelahistoria.com

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