Las relaciones entre grupos guerrilleros de países vecinos

En 1972, la guerrilla uruguaya sufrió duros golpes militares. La dirigencia principal, gran parte de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), es detenida y encarcelada. Como declaró en La revolución imposible Efraín Martínez Platero al periodista Alfonso Lessa, para 1972 “había caído Raúl [Sendic], había caído ‘Octavio’ o sea el ‘Alemán’ Engler, había caído el ‘Pepe’ Mujica. Quedaba yo solo”. Es decir, estaban presos los históricos.
Cientos de cuadros con experiencia militar y política abandonaron clandestinamente el Uruguay para instalarse en la Argentina o pasar a Chile, donde aún gobernaba Salvador Allende Gossens. Otros siguieron rumbo a Cuba para recibir instrucción militar en la base Punto Cero de Guanabo, o en Pinar del Río, en las escuelas especiales, las famosas PETI (Preparación Especial de Tropas Irregulares) fundadas en 1961. “Mi primer alumno, recuerdo muy bien, fue [Jorge] Ricardo Masetti”, contó años más tarde “Benigno” Dariel Alarcón Ramírez, oficial cubano compañero del Che en Bolivia y fundador y director de esos centros de entrenamiento.
“Domingo”, un integrante de la vieja guardia del MLN-T que se salvó milagrosamente en 1972, se refugió en la Argentina y fue el responsable del comité militar. Salió de Montevideo por el aeropuerto de Carrasco el 27 de septiembre de 1972, el mismo día que Efraín Martínez Platero. “Creo que con un vuelo de diferencia. Viajé con una compañera ‘legal’ hasta Buenos Aires: la mujer de Luis Alemañy (a) ‘Luis Bolivar’. Yo venía del Abuso,33 la fuga de Punta Carretas, y estaba clandestino.”
En Memorias de la insurgencia de la investigadora uruguaya Clara Aldrighi, “Domingo” cuenta cómo tras su paso por Buenos Aires en octubre de ese año sigue a Chile y luego viaja a una reunión con la dirección de la “orga” en Cuba. En febrero de 1973 regresa a Chile para un simposio en Viña del Mar del que participaron innumerables miembros de diferentes organizaciones armadas del Cono Sur y en el que el MLN adopta la línea marxista-leninista. Más tarde regresa a Cuba por tan sólo quince días, retorna a Santiago de Chile y pasa a la Argentina. “Estoy en Buenos Aires a mediados de 1973, después ando por Corrientes, por Entre Ríos.”
—¿Contaban con el apoyo de las organizaciones armadas argentinas?
—Sí, sí. Yo iba todas las semanas al ejecutivo del Partido Revolucionario de los Trabajadores [PRT].
—¿Con el PRT establecieron los vínculos más estrechos?
—Sí, de lejos.
—¿Qué relaciones mantenían con Montoneros y FAR?
—Con los montos nos juntábamos en los boliches, conversábamos. Con todos los compañeros conversábamos. Porque estaban las FAL [Fuerzas Argentinas de Liberación] en esa época, las FAR, los montos, y otras chicas que se reabsorben en Montoneros. Pero la influencia política en el MLN es del PRT. Y del Negro [Mario Roberto] Santucho, además.
Domingo luego contará que en la cumbre de Viña del Mar la organización MLN-Tupamaros se organizó de manera similar al PRT, con un comité político, un comité militar, logística, operaciones, inteligencia. Algunos de los que conformaron esas estructuras fueron Lucas Mansilla, Efraín Martínez Platero, el “Turco” Kimal y “Prudencio” Luis Alemañy en lo político. La responsabilidad militar recayó en Domingo (operaciones), William Whitelaw (logística) y Giocondo Ravagnolo (inteligencia).
—¿Dónde obtenían los recursos para financiar tan frecuentes viajes de los dirigentes?
—De los secuestros. Yo tengo el record nacional. No tengo el sudamericano porque los montos me hicieron el de setenta millones de dólares [secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, septiembre de 1974].
—¿Qué secuestros?
—En 1973, en la Argentina. Tres secuestros, veintidós millones de dólares. Tengo uno de quince millones, el de [Víctor] Samuelson.
—¿Fueron realizados con el ERP o con la Junta Coordinadora Revolucionaria?34
—No, los hacíamos todos los de la Junta: el ELN [Ejército de Liberación Nacional, de Bolivia], que no ponía gente, pero le dábamos guita; el MIR [Movimiento de Izquierda Revolucionaria, de Chile], que no operaba en Argentina, pero le dábamos guita también, el PRT y el MLN. Con Samuelson sacamos US$ 15.600.000. Cinco millones con el [secuestro] de Swissair. Firmaba la Junta. Se mandó plata a Chile para el MIR, se mandó al ELN, nos quedamos nosotros, y el toco grande se lo quedó el PRT-ERP. Nosotros habíamos evacuado prácticamente Chile en el primer semestre de 1973 porque veíamos que se venía el golpe. Todos los compañeros fueron para Cuba… cuatrocientos compañeros para la isla. Salían en los viajes nocturnos, los jueves o los viernes, no recuerdo. Aviones enteros. Antes de 1972, los que llegaban a Cuba en 1970 y 1971 que habían salido de Uruguay por la opción constitucional, iban a cursos y después volvían a Uruguay.
—En 1973 y 1974, ¿cuántas personas integraban el MLN de Argentina? ¿Mantenían su verdadera identidad o se hallaban clandestinos?
—Podrían ser entre treinta y cincuenta personas, no más. Estaban con documento falso.
—Además de la dirección, ¿qué otros sectores del MLN existieron en Argentina en 1973 y 1974?
—Lo que era la logística.
—¿Qué significa?
—Donde estaban haciendo la “metra” en Buenos Aires [se refiere a la fábrica de la ametralladora JCR-1].
Domingo contó que Enrique Gorriarán Merlo participó en los tres secuestros y que la negociación la hizo él, porque “los compañeros [del ERP] eran medio esquemáticos”. Y que el dinero fue guardado en berretines.35 “Nosotros, el MLN, llevamos la técnica de los berretines a la Argentina. Ellos los construían, pero la experiencia era nuestra. En Cuba había una casa inmensa llena de berretines. Allí hacías cursos; había un compañero que trabajaba en seguridad, que estaba haciendo el análisis de todos los compañeros del MLN.”
—¿En Buenos Aires mantenían vínculos con otras organizaciones uruguayas como el OPR-33, que en 1975 daría origen al PVP?
—Vinculadas con nosotros no. Por lo menos conmigo no, con la parte militar. Yo tenía mucho contacto con [Zelmar] Michelini y con [Enrique] Erro… Yo vivía en Flores, cerca de la casa del viejo Erro. Después la compró el PRT, sin saber. En una, un compañero que mataron, el Gringo [Domingo] Menna, me da el teléfono de la casa. ¡Loco —le digo—, éste es el teléfono mío, de antes! ¡Es mi casa! Ahí paraba el Flaco [José Manuel] Carrizo, Santucho, todos, era un incendio. Quedaba cerca de la avenida Avellaneda.
—¿En 1974 el MLN estaba embarcado en operaciones militares?
—Ya habíamos hecho los secuestros.
—¿Apoyaron alguna toma de cuartel?
—No, nada. Yo estuve en las reuniones de autocrítica del PRT.
—¿Los Montoneros y el PRT se vinculaban con los cubanos en Argentina?
—Sí, claro. Yo estuve en una reunión, esa que cuenta en el libro Alfonso Lessa, en la que Efraín [Martínez Platero] da una charla de una hora y media sobre la región. Estábamos en una casa de protocolo de los cubanos. Todos estaban vinculados a los cubanos.
—Me refiero a Buenos Aires, después del golpe de 1976.
—Presumo que lo siguieron haciendo los montos y erpios.
—¿En qué fecha partió definitivamente de Argentina?
—En 1979, por ACNUR [la agencia de la ONU para refugiados]. Mi hermano estaba conmigo en Argentina, los dos trabajábamos en un estudio de ingeniería, con documento falso. Él se fue en 1981. Cuando resolvimos irnos de Buenos Aires con mi mujer, que no quedaba ni el loro del MLN, fui a ACNUR y me dijeron: “Seguí con los falsos hasta que te vayas”. Me fue a buscar a casa el Comisionado de la Argentina en el auto oficial. Nos llevaron al aeropuerto, nos encajaron en el avión. Recién ahí me dieron el documento de ACNUR con mi nombre. Llegué a Suecia con mi nombre.
Hoy, en 2010, Domingo vive en Montevideo alejado de la actividad política.

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